El gobierno logró ahorros de más del 70% en la contratación de la distribución de medicamentos, donde expertos y empresas ven grandes riesgos
La contratación se hizo para siete regiones: Ciudad de México, Centro, Sur, Golfo, Sureste, Pacífico y Norte. Para la Ciudad de México, la postura ganadora fue de 0.57 pesos por unidad (caja de 20 tabletas), lo que significó un ahorro de 78.8% respecto al precio de salida de 2.69 pesos. Hasta ahora, no hay información sobre qué empresas participaron y ganaron los contratos, sin embargo, la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos de la Salud (Andis), adelantó que sus afiliados se retiraron del proceso.
“La mayoría de las empresas distribuidoras que nos dedicamos a esto hace más de 30 años no participamos en esta subasta, nos fuimos retirando porque los precios nos parecieron muy bajos. No estamos seguros si estos precios corresponden a uso y manejo de medicamentos”, afirma Carlos Ramos, director ejecutivo de la Andis, entre cuyos socios se encuentran empresas como Maypo.
Calcular si hubo ahorros o no respecto al modelo anterior será complejo, explica Fausto Ávila, socio y especialista en salud de KPMG en México, pues en el esquema antiguo el precio de distribución estaba incluido en el total y será difícil separarlos. A decir de Ramos, la distribución significaba entre el 8% y 10% del precio y no el 35% como señaló el presidente anteriormente.
Para empresas como Marzam, el factor de ahorros monetarios es secundario. De acuerdo con José Alberto Peña, su director general, lo más relevante es “asegurar la óptima calidad y disponibilidad de medicamentos para pacientes”, con lo cual el gobierno estará en posibilidades de evaluar si se lograron generar ahorros. Hasta el jueves pasado, la empresa señaló a través de un correo electrónico que evaluaba la posibilidad de participar en la subasta, sin embargo, apuntó que 96% de sus ventas se hacen al sector privado (farmacias).
El representante de los distribuidores explica que hay dudas sobre quiénes fueron los ganadores y si cumplen con la regulación establecida en materia de almacenaje y vigilancia de fármacos. “No es cualquier producto, son medicamentos que, con cualquier alteración de temperatura, humedad, movimiento u otro, le puedes afectar el resultado terapéutico”, señala.
De acuerdo con Ávila, de KPMG, el rastreo y cuidado de los medicamentos será complejo bajo el nuevo esquema. “Cuando el distribuidor es responsable de recabar los medicamentos en el laboratorio y luego distribuirlos, agrega factores de control y cuidado. El otro tema es la farmacovigilancia, pues los laboratorios ahora tendrán que rastrear desde sus redes de producción hasta el consumidor final, ya que no hay intermediario que lo haga por ellos”.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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