La multinacional estadounidense, que confirma que su criptomoneda será regulada por el supervisor suizo, se enfrenta este martes al escrutinio del Senado en Estados Unidos en donde se analizarán los detalles de este proyecto que pone en jaque la soberanía monetaria

En cuanto sonaron las primeras campanas la cofradía de la banca empezó a temblar. Era, de nuevo, un desafío. Un advenedizo intento de involucrarse en su negocio. La diferencia es que, ahora, el sacrilegio viene de una empresa que ha tenido que capear el huracán de la mentira, Facebook.

Y su vía crucis ha sido evidente: perder confianza. Aún así, la multinacional estadounidense ha empezado a procesionar con su nuevo proyecto, Libra, su propia criptodivisa cuyo futuro es todavía una incógnita. Y eso ha repercutido en su evolución: ha paralizado el proyecto hasta resolver todas las dudas regulatorias. «Facebook no ofrecerá la moneda digital hasta que hayamos abordado por completo las inquietudes normativas y recibido las aprobaciones apropiadas», asegura David Marcus, responsable de Calibra en Facebook, en un informe que prevé entregar en el Senado estadounidense en la vista prevista par estre martes.

La multinacional quiere que Libra sea, de hecho, regulada por el supervisor suizo y asegura que no competirá con las monedas nacionales ni socavará el papel de los bancos centrales. Sin embargo, los problemas iniciales le han venido por las dudas de los legisladores estadounidenses. Desde su anuncio, tres de los principales bancos centrales del mundo (Reserva Federal, Banco Central Europeo y Banco de Inglaterra) han mostrado su preocupación ante los efectos que podría tener en el mercado el lanzamiento de una criptodivisa por parte de un gigante como Facebook.

El secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, expresó este martes su «seria preocupación» acerca de la criptomoneda impulsada por Facebook al advertir de su posible carácter «especulativo» y su potencial «uso para el lavado de dinero». A su juicio, el gigante tecnológico «tiene mucho trabajo que hacer para convencer» al Tesoro sobre la seguridad de la criptomoneda.

Quedan muchas dudas por resolver, pero mirando hacia el futuro, ¿triunfará? ¿Será el futuro dinero? Bajo el yugo de la tecnología, el movimiento del dinero ha cambiado drásticamente en los últimos años. Ahora se paga más con la tarjeta de crédito que en efectivo. Poco a poco, los consumidores utilizan algún dispositivo electrónico para hacer pagos en los comercios como el teléfono móvil. Hay quien, además, se atreve a usar un servicio digital tipo Bizum para hacer transferencias entre amigos y familiares.

En cualquier caso, la transformación digital ha explotado en el sector financiero, que vive momentos de ajuste. De cambio. De despidos masivos porque la gente opera cada vez más a distancia que acudiendo a la sucursal del barrio donde, antiguamente, un agente te trataba como uno más de la familia. Eso va camino de ser pasado. Grandes empresas tecnológicas como Apple o Google han querido comerse un trozo del pastel (financiero) de alguna manera; cuentan con sus propios sistemas de pagos móviles, pero lo de Facebook es aún más ambicioso.

Más ambicioso e incierto. Pero su idea ha destapado las dudas de los legisladores estadounidenses, que han llegado a pedir, incluso, que cese el proyecto hasta que lo analicen detenidamente. Sus planes se enfrentan este 16 de julio (10.00 horas, hora local) al escrutinio del Comité de Banca del Senado de Estados Unidos. Una vista con la que quieren esclarecer los detalles ocultos del proyecto y la estrategia sobre la privacidad de los datos de sus usuarios.
Competición financiera
El Comité, de hecho, respondió en una carta a Facebook en la que le instan a detener «inmediatamente» el desarrollo de Libra. «Este producto supone crear un nuevo sistema financiero global con sede en Suiza, que pretende competir con el sistema monetario y con el dólar estadounidense», comentan los expertos, quienes temen, además, de la existencia de posibles vulnerabilidades que puedan aprovechar grupos de ciberdelincuentes.

Las voces críticas se han venido acumulando. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (FED) de EE.UU., ha subrayado además que Facebook Libra es una iniciativa que no puede prosperar. «Libra plantea muchas preocupaciones serias con respecto a la privacidad, el lavado de dinero, la protección del consumidor y la estabilidad financiera», señaló en una comparecencia en el Congreso estadounidense.

La Banca, con mayúsculas, teme que esta criptodivisa se convierta en un «peligro para el sistema financiero» si se adopta de manera masiva. Su lanzamiento está previsto para 2020 y permitirá, entre otras cosas, realizar transferencias entre sus servicios digitales (Facebook, WhatsApp o Instagram) así como comprar servicios desde la propia plataforma. Europa, por su parte, se mantiene cautelosa ante este en teoría disruptor proyecto. El Banco Central Europeo, organismo regulador, pretende también investigar a Facebook y conocer si Libra se atiene a las exigencias regulatorias vigentes.

Para Pablo García Mexía, Letrado de las Cortes y Of Counsel de Ashurst, existen razones de peso para creer que este proyecto de Mark Zuckerberg puede ser un éxito. «Si tienes en cuenta la red de Facebook y las necesidades de 1.7 billones de personas que no tienen acceso a servicios bancarios, se tiene en cuenta que Facebook no está solo sino que esta apoyado por muchas empresas de gran solvencia; si, además, tienes en cuenta que es una moneda que no va a ser volátil porque va a estar respaldada por divisas sólidas; si tiene en cuenta que no se genera inflacción porque no se crea una unidad sin que exista equivalencia en la Reserva. Y si se tiene en cuenta el la fiabilidad de la «blockchain», el proyecto no deja de tener potencial», apunta en declaraciones a este diario.

A juicio de este experto, la tecnología de «cadena de bloques» o «blockchain» se encontraba «en cuarentena» a pesar de que en los últimos años han surgido iniciativas y proyectos que lo aplicaban a diversos ámbitos. «El hecho de que una empresa así se lance a su uso puede propiciar que otras muchas sigan la estela. Muchos proyectos estaban agazapados y, ahora, bajo el impulso de Facebook pueden atreverse a lanzarlo», sostiene.

«Aún es pronto para poder valorar con seguridad el éxito que pueda tener Libra, lo que sí es seguro es que el punto de partida es mucho más favorable que el de otras criptomonedas por la facilidad de acceso que Facebook puede dar a sus usuarios y por la cantidad de empresas importantes que, desde su inicio, van a participar del consorcio creado alrededor de Libra (Mastercard, Visa, Paypal, Ebay, Spotify, Vodafone o Uber, entre otros), el hecho de que estas empresas la acepten como medio de pago desde su nacimineto, sin duda puede ayudar a su expansión», explica a este diario Joaquín Muñoz, jurista digital en Ontier.

Además, el hecho de que Libra sea un stablecoin un tipo de activo, con baja volatilidad con valor asentado en el dólar, supone que el usuario medio, reticente a comprar otras criptomonedas como el bitcoin, precisamente por su alta volatividad e incertidumbre, «se sienta más cómodo» adquiriendo «libras». A su juicio, un aspecto fundamental que puede incidir en su futuro éxito es que puede estar en la competencia que encuentre Libra en otros tokens o monedas digitales que próximamente lanzarán otras empresas como Google o Amazon ya que «si el efecto para el usuario es el mismo que si paga con dinero de curso legal, sin encontrar un valor añadido en forma de descuentos o servicios, puede que no encuentre incentivo en hacer el cambio a este tipo de divisa».

Esta nota originalmente se publicó en abc.es

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