Algunos estudios aseguran que el amor dura alrededor de cuatro años, y si se continúa con alguien después de ese lapso lo que se experimenta es apego, amor saludable o muerte del amor. Sin embargo, para Ricardo Trujillo Correa, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, “esto no es del todo cierto, el concepto del amor no es el que cambia, sino el tipo de sociedad en la que estamos, las formas en que nos relacionamos y vivimos la efectividad”.

De acuerdo con el académico, estamos en una sociedad saturada de objetos y velocidad donde lo palpable no es suficiente, “ahora construimos vínculos movibles y es más difícil establecerlos y profundizar en una relación amorosa”.

El ritmo de vida actual ha enseñado a las nuevas generaciones a renovarse continuamente, pero eso provoca que en las relaciones personales se forjen vínculos tenues, fugaces. “Las parejas de hoy en día a la segunda mirada se aburren, además, una relación también puede significar una contemplación, no sólo adrenalina, eso sólo aplica en una metáfora no en la realidad”.

En ese contexto, la forma de entender el amor no es el problema, sino la sociedad actual que construye relaciones humanas débiles, “la sociedad nos ha exigido siempre realizar algo: si están en un centro comercial se toman foto y lo publican, siempre hay que estar haciendo algo. No es que el amor dure poco sino que somos nosotros los que hacemos que las cosas duren poco y demandamos novedad”.

Trujillo Correa reiteró que construimos una sociedad de la aceleración y se le demanda a la pareja novedades, pero la rutina es maravillosa, “el amor está de lado de la contemplación, de la calma, de la espera, de la demanda que no puede ser demandada con velocidad, y si construyes un ser humano que lo que demanda es velocidad, entonces es el elemento perfecto para una relación fracasada”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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