Dos nuevos estudios muestran que, incluso entre las personas con un alto riesgo genético, llevar una vida sana reduce la probabilidad de desarrollar demencia en el futuro

Llevar una dieta saludable y practicar ejercicio no solo ayuda a mantener la línea, sino que, según un estudio publicado en «JAMA», también pueden ayudar a reducir su riesgo de demencia, incluso si tiene un mayor riesgo genético.

Este trabajo, junto con otras investigaciones que analizan el impacto de los factores de estilo de vida en la demencia, se presentaen la Conferencia internacional de la Asociación de Alzheimer de EU esta semana.

Actualmente, no existe una cura o medicina preventiva que pueda detener la demencia y su forma más común, la enfermedad de Alzheimer. Pero las evidencias sugieren que el estilo de vida puede, potencialmente, disminuir su riesgo.

El estudio encontró que, entre las personas con un alto riesgo genético, aquellas que mantenían un estilo de vida saludable -dieta, hacían ejercicio con regularidad, mantenían su consumo de alcohol al mínimo y no fumaban-, tenían menos probabilidades de desarrollar demencia en el futuro.

El informe examinó a 196.383 adultos de más de 60 años que vivían en el Reino Unido y encontró que el 1,13% de los que tenía un estilo de vida saludable desarrollaron demencia en comparación con el 1,78% de los que seguían un estilo de vida menos saludable, una diferencia estadísticamente significativa.

«Esta investigación es emocionante porque muestra que podemos hacer algo para contrarrestar el riesgo genético de demencia –señala Elzbieta Kuźma, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter (Reino Unido)-. En nuestro estudio, llevar un estilo de vida saludable se asoció con un riesgo reducido de demencia independientemente del riesgo genético».

Otro trabajo que se presentó en la conferencia encontró un resultado similar después de observar los datos del Proyecto de Salud y Envejecimiento de Chicago y el Proyecto de Memoria y Envejecimiento de Rush, que siguió a los pacientes después de nueve años.

Cada vez más investigaciones sugieren que la combinación de hábitos saludables promueve la buena salud cerebral y reduce el riesgo de deterioro cognitivo

Las personas que adoptaron cuatro o cinco hábitos saludables de estilo de vida: una dieta saludable, al menos 150 minutos a la semana de actividad física moderada a vigorosa, consumo moderado de alcohol, no fumar y participar en actividades de estimulación mental, redujeron el riesgo de desarrollar alzhéimer en un 60% en comparación con las personas que tenían solo uno de esos comportamientos más saludables.

Aquellos individuos que añadieron solo uno más de esos hábitos saludables a su estilo de vida, independientemente de lo saludables que estaban cuando comenzó el estudio, vieron que el riesgo de Alzheimer disminuyó en un 22%.

Investigaciones anteriores han demostrado que las conexiones con un estilo de vida saludable pueden ayudar a prevenir algunas formas de demencia, pero los científicos aún no entienden por qué.

«Si bien no existe una cura o un tratamiento comprobados para el alzhéimer, un gran número de investigaciones sugieren que la combinación de hábitos saludables promueve la buena salud cerebral y reduce el riesgo de deterioro cognitivo», afirma Maria C. Carrillo, directora científica de la Asociación de Alzheimer de EU.

Esta nota originalmente se publicó en abc.es

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