El primer alunizaje del hombre hace 50 años no sólo fue un triunfo de Estados Unidos, sino también una victoria personal del fabricante alemán de cohetes Wernher von Braun.

A los 17 años, el joven Von Braun escribió “Lunetta”, un relato de ciencia ficción en el que perfila su sueño de construir cohetes para llegar al espacio.

«La ciencia en sí misma no tiene una dimensión moral”, aseveró en una ocasión.

La vida de Von Braun está dividida en dos. Hay fotos que lo muestran hasta 1945 con Adolfo Hitler y otros grandes líderes nacionalsocialistas.

Y hay otras en las que se encuentra de pie junto a presidentes estadunidenses como Dwight D. Eisenhower y John F. Kennedy o posando al lado del dibujante Walt Disney.

Wernher von Braun no estuvo dispuesto a permitir que frenaran su ímpetu científico, ya fuera una dictadura o una democracia, y nunca admitió culpa por su pasado nazi. Se pasó toda la vida construyendo cohetes.

En 1937, con sólo 25 años, el aristócrata nacido en la otrora provincia prusiana de Poznan (hoy territorio polaco) fue nombrado director técnico de una estación experimental del Ejército en Peenemünde, en la isla Usedom en la costa báltica.

Allí dirigió el desarrollo del cohete V2, el “arma milagrosa” con la que Hitler esperaba pasar a la historia en la fase final de la Segunda Guerra Mundial.

En una ocasión, Von Braun le mostró al dictador alemán una película sobre el lanzamiento de un cohete. Éste quedó tan entusiasmado que “comenzó a imitar ruidosamente las explosiones”, como más tarde recordaría Von Braun.

En 1943, la producción alemana de cohetes se trasladó a un sistema de túneles de la región de Turingia para protegerla de los ataques aéreos. Estos túneles albergaron la mayor fábrica de armamento subterránea de la Segunda Guerra Mundial.

El campo de concentración de Mittelbau-Dora, anexo al campo de concentración de Buchenwald, fue construido para albergar a los trabajadores que producían las armas. La mayoría de ellos eran prisioneros del campo de concentración de Buchenwald seleccionados por el propio Von Braun.

«El profesor Von Braun pasaba por delante de los montones de cuerpos apilados, tan cerca que casi llegaba a tocarlos”, testificó un sobreviviente.

En 1944, cuando la derrota de la Alemania nazi ya era inevitable, Von Braun fue arrestado brevemente por la Gestapo tras una disputa con Heinrich Himmler, mano derecha de Hitler y jefe de las fuerzas de élite SS.

Poco antes del final de la guerra, Von Braun resguardó los documentos más importantes de la investigación alemana sobre cohetes. Con éstos empezó a negociar con los estadunidenses, inmersos ya en una carrera con los soviéticos para conseguir información sobre las tecnologías desarrolladas por los nazis.

«Mi país ha perdido dos guerras mundiales, y esta vez quiero estar del lado de los ganadores. La ciencia en sí misma no tiene una dimensión moral.”

Wernher von Braun, fabricante alemán de cohetes

En un informe escrito entre mayo y junio de 1945, Von Braun prometió a Estados Unidos la llegada a la Luna, poniéndose al servicio de las fuerzas estadunidenses junto con 115 miembros de su equipo de científicos.

El 18 de septiembre de 1945, el constructor del temido cohete V2 voló a Estados Unidos. Cuando regresó dos años después a Alemania para contraer matrimonio, estaba estrictamente custodiado por los estadunidenses, que temían que fuera secuestrado por la Unión Soviética.

En el desierto de Texas y más tarde en Huntsville, en el estado de Alabama, Von Braun continuó su trabajo de forma tan fluida que su centro de investigación fue llamado extraoficialmente “Peenemünde Sur”.

Allí desarrolló el primer misil nuclear de alcance medio, otro proyecto de armamento. Su biógrafo, Johannes Geyer, afirma: “Al igual que en la Alemania nazi, Von Braun colocó hábilmente su sueño de construir un supercohete en el contexto político-militar”.

Imagen de 1934 que muestra a Adolfo Hitler (abajo centro) y a Wernher von Braun (al centro, en la segunda fila de arriba hacia abajo).  Fotos: DPA

Con el fin de obtener financiamiento y apoyo político para su centro de investigación, Von Braun comenzó un trabajo activo de relaciones públicas.

Cuatro meses después del lanzamiento del satélite ruso Sputnik, el ingeniero alemán lanzó en 1958 el primer satélite estadunidense a la órbita terrestre.

En el lanzamiento del Sputnik también participaron investigadores alemanes: Se trataba de un grupo en torno a un antiguo colega de Von Braun, Helmut Gröttrup.

La carrera por llegar a la Luna se convirtió en un enfrentamiento entre las superpotencias. En Estados Unidos, Von Braun desarrolló para la agencia espacial NASA el lanzador Saturn, necesario para el despegue.

También le hubiera gustado construir la cápsula Apollo para los astronautas, pero este proyecto fue cedido al Centro de Naves Espaciales Tripuladas en Houston.

Poco después del alunizaje, el gobierno de Estados Unidos redujo radicalmente el programa espacial, inmensamente caro, porque el objetivo político —la victoria propagandística sobre los soviéticos— ya se había alcanzado y el interés público se había debilitado claramente.

Wernher von Braun, decepcionado, se pasó al sector privado. En 1977, el “hombre cohete” murió de cáncer a los 65 años.

LOS DATOS

  • El próximo sábado se cumplen 50 años de que el astronauta estadunidense Neil Armstrong, comandante de la misión Apolo 11, logró alunizar y expresó la frase: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”.
  • A la carrera por la conquista de la Luna se une India, que lanzará el próximo 15 de julio su segunda misión no tripulada al satélite.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

Compartir

Dejar respuesta