La artista visual da vida a un príncipe que vence, a partir de un viaje interno, los obstáculos que imponen la cobardía y el espanto

CIUDAD DE MÉXICO.- El miedo como motor de la valentía es el tema central del libro El Príncipe Valiente tiene miedo (FCE), ganador del XXII Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento, de la ilustradora y escritora Estelí Meza (1980). Con una paleta de colores bien seleccionada, así como un texto breve y conciso, consigue la sinergia entre la imagen y la palabra.

En entrevista con Excélsior, la autora recuerda sus motivaciones para crear esta obra y explica la evolución del personaje central. “Desde pequeña, la figura del Príncipe Valiente me llamaba la atención. Pensaba que ese príncipe, en algún momento, tenía miedo; pero tal vez no lo decía porque debía ser el personaje fuerte, el estereotipo poderoso del príncipe todoterreno que puede hacer todo, pero me parecía que en fondo no la pasaba muy bien”, afirma.

«Por otro lado, hace dos años nació el primer hijo de mi hermano, por lo que decidí hacer un libro para mi sobrino, y quería que manifestara que los hombres también pueden mostrar debilidad, que pueden llorar y no pasa nada”, agrega.

Asimismo, indica, “yo me considero una persona temerosa, pero que tomo decisiones que creo que son valientes. Como tal, esos tres aspectos: el personaje que toda la vida me ha fascinado, pero que también me sacaba de onda, la historia para mi sobrino y yo reflejándome en este príncipe, son las motivaciones de este libro”, reconoce.

Licenciada en Diseño y Comunicación Visual, con especialidad en ilustración, por la UNAM, y maestra en Artes Visuales, Meza ha sido galardonada con el VIII Premio Internacional del Libro Ilustrado Infantil y Juvenil de la FILIJ, en 2013, por su libro Angustia; asimismo, ha obtenido la mención honorífica en el Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles en México, detalla.

Libro sobre las emociones, El Príncipe Valiente tiene miedo se adentra en el universo de los obstáculos que nos imponen el miedo, la cobardía y el espanto; pero también la posibilidad de la gallardía a través de un viaje interno.

«Siempre tuve en mente crear un personaje a través de un viaje solitario, en el cual se diera cuenta de sus miedos. Mi intención era trabajar ese personaje valiente y miedoso, y que dentro de su miedo aparecía su valentía», dijo.

«Creo que en la literatura infantil no está tan explorado el mundo de las emociones, tal vez porque no queremos mostrar a los niños esa vulnerabilidad; como, por ejemplo, que un personaje tenga temor y que se sienta débil. Considero que no hay muchos libros sobre este tipo de emociones, la mayoría es sobre sentimientos positivos; pero es importante enseñarles que eso es parte de la vida, lo que les ayudará a ser personas más conscientes y complejas”, señala.

Creadora con una voz propia, Meza admite que se considera una verdadera ilustradora desde hace diez años. “Para mí es raro cuando me dicen que tengo una voz propia, porque no me doy cuenta; no soy consciente de eso, pero sí noto que mis personajes tienen características muy mías, como los ojos grandes, que son personajes sencillos, pero dinámicos.

«Además, me gusta experimentar con diferentes técnicas. Por ejemplo, este libro une varias técnicas, desde recorte de papel, acrílico, lápiz de color; luego lo pasé por el escáner y, posteriormente, lo trabajé digitalmente. Son muchas capas de trabajo, así han sido muchos años de ilustrar”, asegura.

Lectora desde su infancia, Estelí recuerda que los primeros libros que leía y veía eran chinos y rusos. La ilustradora, cuyo trabajo ha sido seleccionado para el Catálogo Iberoamericano de Ilustración (Fundación SM, El Ilustradero y FIL Guadalajara) y en la Feria del Libro de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), se define como una narradora visual.

«Lo más complicado de la narración gráfica es que fluya, que realmente funcione, que una imagen te lleve a otra y que no se estanque, que tenga ritmo. Son cosas sutiles, pero difíciles de ver”.

Al cuestionarla sobre el mayor desafío que tuvo este libro, no duda en reconocer que fue la parte escrita.

«El Príncipe Valiente tiene miedo comenzó a tener forma hace más o menos dos años; fue cuando comencé a dibujar y bocetar. Empecé a hacer la historia gráfica y, cuando la tuve, sólo entonces inicié a escribir el texto, el cual me costó trabajo porque no me considero escritora, por lo que cada palabra fue un reto”, aclara.

La narración gráfica necesita de elementos cromáticos que expresen e informen. A decir de Estelí, la selección de colores para este libro-álbum fue fundamental, ya que cada uno refleja un estado de ánimo, una sensación y la combinación de colores fríos y cálidos busca crear un contaste visual en el lector.

«Me encantan los colores; si pudiera metería todos en mis ilustraciones, pero ahora trato de ser muy selectiva y tener una paleta muy clara. Obviamente, los colores informan y te dicen algo en la ilustración; en este caso, el príncipe está vestido de azul porque este color está relacionado con la melancolía, y toda la atmósfera detrás de él es de colores cálidos: rojo, amarillo, naranja.

“El fondo es claro, que tiene que ver con la luz del día. La portada, que es azul, refleja el interior del príncipe y está relacionado con lo oculto y con la noche. Trato de tener una paleta de seis a ocho colores, y no pasarme de ese número, porque estoy convencida que los colores cuentan historias”.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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