La semilla plantada por el gobierno para apoyar a esa región correrá la misma suerte que otros intentos si Estados Unidos no abre la cartera y AMLO no desarrolla redes institucionales.

En los siete meses pasados desde el anuncio de este buena intención, lo único que se conoce es un documento elaborado por la Cepal, y presentado en mayo en el Palacio Nacional por la directora de organismo, Alicia Bárcena, con propuestas para Centroamérica. Entre ellas destacan: transferencias a los tres países seleccionados por 100 millones de dólares para dar empleo a sus ciudadanos, en modalidades de programas mexicanos como la siembra de árboles frutales o aprendices bajo Jóvenes Construyendo Futuro en empresas con presencia en la región, como Bimbo, que ya accedió a esa capacitación.

“Es positivo que México haya retomado esta visión, destinando recursos que me parece son en realidad un tipo de capital semilla», dice De la Cruz. Las piedras en el camino. Pero la lista de obstáculos es larga: México ha prometido 100 millones de dólares, de una bolsa llamada Fondo Yucatán que ya estaba etiquetada para ayudar en algún momento en tareas de cooperación para Centroamérica. Para combatir décadas de rezago, esa cifra no es nada. «Esto requiere recursos millonarios, muy grandes», estima De la Cruz Gallegos. “Estos recursos deben multiplicarse por 40 o por 50, para revertir todos los problemas de desarrollo que tiene Centroamérica. (…) Debe ser una intervención masiva de todo el sistema internacional», añade Urbano Reyes, quien ha sido coordinador del Programa de Asuntos Migratorios (Prami) de la Ibero. Hasta ahora Alemania y España han dicho que también van a cooperar.
Austeridad franciscanaY relacionado con el dinero, la política de austeridad en el gasto promovida por López Obrador, «al estilo franciscano», como él mismo ha dicho, hace casi imposible lograr que —como ha prometido— «donde coman unos coman todos».

«La política de austeridad seguida por México (…) vuelve muy cuestionable, por no decir imposible, pensar que el gobierno mexicano dedicará recursos significativos a promover el desarrollo de Centroamérica, cuando ni siquiera lo está haciendo de manera suficiente para promover el desarrollo nacional», advierte Moreno Brid, quien es parte del grupo convocado por el INEGI el mes pasado para analizar la creación de un comité que ponga fecha a los ciclos económicos, lo que permitiría sistematizar la duración y magnitud de las recesiones económicas en México.

Trump

Y en lo internacional, la semilla de la prosperidad centroamericana se enfrenta a Donald Trump.

Las amenazas de castigar con aranceles a todas las exportaciones de México hacia Estados Unidos, lanzadas a finales de mayo y suspendidas (de momento) en junio, obligaron a México a atender la exigencia de Trump: frenar la migración de centroamericanos indocumentados.

«Obliga a nuestro país a buscar ‘soluciones’ que frenen la migración hacia el norte desde Centroamérica. (…) La gran diferencia (con otros planes) es la administración Trump y su agresión a México en materia de migración. El esfuerzo solidario de México con Centroamérica se acompaña de la presión que impone Trump a México para frenar la migración», explica Moreno Brid.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

Compartir

Dejar respuesta