El editor y narrador dejará el timón el próximo domingo, debido a que su esposa enfermó y deberá volver a Nuevo León para brindarle los cuidados necesarios

CIUDAD DE MÉXICO.- El editor y narrador Abraham Nuncio Limón dejará el timón de la Biblioteca Vasconcelos el próximo domingo, debido a que su esposa enfermó y deberá volver a Nuevo León para brindarle los cuidados necesarios. Así lo confirmó ayer la Dirección General de Bibliotecas (DGB).

El anuncio se oficializó ayer a tres meses de que Nuncio ocupara el cargo. Excélsior consultó a Marx Arriaga, titular de la DGB, quien reconoció el trabajo que llevaba a cabo. “Él estaba tratando de generar un proyecto de reestructuración (en la Vasconcelos), debido a que su operación es deficiente, ya que prácticamente no cuenta con un organigrama y las plazas de mando con que dispone llegaron como préstamo desde la DGB y la Biblioteca México”, reconoció.

En un primer momento, dijo, esas plazas llegaron como apoyo, mientras se armaba un organigrama específico para la Vasconcelos, pero eso nunca sucedió en sexenios anteriores, así que esas plazas que llegaron se quedaron ahí.

Según datos de la propia DGB, la reestructuración se debió concretar, porque durante la gestión pasada lo que se hizo fue cubrir esos huecos con plazas de honorarios. “Entonces había poco personal de estructura para el funcionamiento de esta biblioteca”, explicó.

De tal suerte que Nuncio deja la Vasconcelos justo cuando se realizaba el proceso de reorganización, reestructura de las áreas y la confección de un manual operativo con las funciones de todo el personal.

¿Ya tiene opciones para ocupar el cargo?, se le preguntó. “Está difícil la situación. Me toma de sorpresa y lo principal será terminar su reestructuración en cuestión del organigrama y de las funciones operativas que cumplirá. Con base en eso, se decidirá quién debería estar al frente”.

Sin embargo, reconoció que quien llegue deberá atender la política de la DGB, como el tema de la austeridad, enfocar los esfuerzos en aumentar el patrimonio bibliográfico del país y apoyar a las bibliotecas en el interior de la República que han quedado abandonadas y que requieren de acervo nuevo, capacitación e infraestructura.

¿No se afectará la operación de esta biblioteca? “No estará en riesgo, seguirá con su funcionamiento normal y su reestructuración, sin que pierda su esencia”, concluyó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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