Temas de sesgo, vulnerabilidad de datos hipercríticos y una sobre regulación a la población y tecnológicas son casos extremos que se podrían evitar en un trabajo en conjunto

Iniciativas como la hecha hace unas semanas en San Francisco, donde se prohibió el uso de reconocimiento facial para la identificación de criminales, es apenas un inicio de la tendencia que podrían tener gobiernos u organismos independientes ante la aplicación de IA.

“Tenemos un trabajo que si bien es complicado no es imposible de hacer, pues estamos hablando de aplicaciones que pueden generar un impacto favorable en el crecimiento de las sociedades pero que como tal también deben tener una regulación que contemple el aspecto social” precisó Cristina Martínez Pinto, líder del laboratorio de inteligencia artificial en C Minds, un organismo que trabaja en políticas públicas que involucran tecnologías disruptivas.

Un reporte emitido por la Embajada Británica en México y financiado por el Fondo de Prosperidad llamado Hacia una estrategia de IA en México, el 80% de los mexicanos con menores ingresos podrían verse beneficiados con aplicaciones de IA en salud y educación, sin embargo en paralelo el país tiene un rezago dentro de la región en estos mismos temas; de los 35 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, México se encuentra en el lugar 22.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

Compartir

Dejar respuesta