De los vehículos pesados que Estados Unidos importó durante 2018, 71% provinieron de México. La amenaza de Trump ensombrece las perspectivas de una industria que pasa por un gran momento

Miguel Elizalde, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses Camiones y Tractocamiones (Anpact), afirma que, ante esta amenaza, no hay forma de prepararse. “Si te ponen los aranceles de una semana a otra, prácticamente los vas a tener que pagar para continuar exportando, pero creo que se llegó a un acuerdo favorable no sólo para la industria automotriz, sino para todas las industrias que exportan”.

El representante de los fabricantes de vehículos pesados en México indicó que la industria se encuentra “a tope” en términos de exportación, debido a un apetito creciente de estas unidades desde el norte: durante 2018, siete de cada 10 vehículos pesados que entraron a Estados Unidos fueron de fabricación mexicana, por un valor de 12,137 millones de dólares, según cifras del Departamento de Comercio estadounidense.

“El hecho de moverle al tema de libre comercio podría impactar las exportaciones. Pero no queremos especular”, indica Elizalde.

El mercado interno dará un respiro
El otro ‘nubarrón’ que puede estropear esta fiesta es un cambio de tendencia en la demanda de vehículos pesados. Guido Vildozo, especialista de la industria automotriz de la firma IHS Markit, asegura que los vehículos que produce México en este momento quizá no sean los más ideales para el mercado estadounidense en un futuro próximo.

“México produce vehículos pesados y carros para pasajeros, mientras que Estados Unidos demanda cada vez más unidades SUV y pick ups. Mientras las líneas de producción se ajustan un poco a la demanda de EU, es muy importante entender cómo se va a apoyar el tema de manufactura”, explica.

Para mitigar este ajuste, Vildozo considera que la demanda interna es la mejor alternativa. En ello coincide el sector de vehículos pesados, que ve en la renovación a la flota vehicular su mayor área de oportunidad, debido a que la edad promedio de las unidades pesadas en México es de aproximadamente 18 años.

Además, la industria ha pedido que el gobierno federal entre como aval para que los pequeños transportistas puedan acceder a financiamientos para adquirir nuevas unidades.

Esta nota originalmente se publico en Expansión

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