Un producto vulnerado no sólo podría hacer que pagues más por un corte de carne que no lo es, sino que podría poner en riesgo la salud de los usuarios y de industrias enteras

De acuerdo con Brigid McDermott, vicepresidenta Food Trust en IBM, la aplicación de este tipo de tecnologías va en aumento, pues el suministro de ciertas de ellas pueden reducir el costo que pagan los retailers por no tener productos de calidad.

“En el caso de México ya se han aplicado algunas pruebas en la producción de mango y en América Latina se ha buscado que la producción de algunos productos del mar cuenten con este tipo de tecnología, donde la idea es evitar que intermediarios vulneren la calidad de los productos que reciben los usuarios finales” argumentó McDermott a Expansión.

Uno de los casos más recientes donde se ha aplicado esta tecnología fue en la trazabilidad de la producción de camarones que tienen en Ecuador, donde a través de una cadena de bloques los productores deben indicar el tipo de producto que llegará a las mesas de los usuarios y se podrá seguir el camino que tengan durante la cosecha, el traslado a almacén y la logística de reparto a tiendas de comestibles.

«Es hora de que cambiemos eso. Los consumidores tienen derecho a saber de dónde provienen sus alimentos y cómo se produjeron. Al utilizar la tecnología blockchain, podemos proporcionar una trazabilidad completa de nuestros productos y nuestras prácticas; por primera vez, los consumidores pueden tener plena confianza y seguridad en lo que están comprando» dijo José Antonio Camposano, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuicultura de Ecuador.

La viabilidad de este tipo de tecnología en la industria alimentaria, podría ayudar a que industrias como la de producción de miel logren por fin garantizar que el producto que reciben los usuarios es lo que dice ser.

En México, un estudio hecho por el Grupo Biotecnológico de México (Grubiomex) detectó que además de agua y azúcar, que al menos tres de cada cuatro frascos de miel que se comercializan en el país están adulterados, principalmente con jarabe de maíz y azúcar añadida. Esto pone en riesgo no solo la salud de los consumidores, sino que pone en peligro la producción que generan los productores mexicanos, de acuerdo al Instituto Nacional de Economía Social, México es el tercer producto a escala global de este producto y se tiene una producción anual de 55,000 toneladas de miel, por lo que poner en riesgo a esta industria podría generar pérdidas a los productores que se dedican a este negocio.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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