*Ya habían sido detenidos dos cabezas de la célula delictiva, pero uno quedó en libertad por falta de pruebas.
*Entre los detenidos está el abogado Juventino Patiño, el cual podría salir bien librado de este cargo de homicidio.
Valentín Díaz.

Matías Romero Avendaño, Oax., Uno de los casos más sonado, violento, y mortal ocurrido en esta ciudad, fue el asesinato del conocido profesor Omar Reyes Antonio, el cual fue abatido por una célula criminal que imperaba en este lugar istmeño y que comandaba Marco A. Carrasco alias el “talega” y Eduardo G. V., alias “el Lalo” o el “tartamudo”.
Derivado de este crimen, elementos de las fuerzas armadas de la MARINA y efectivos de la Fuerza Especial de Reacción Inmediata (FERI) adscritos a la PGJEO, implementaron fuertes operativos para ejecutar varias órdenes de aprehensión contra los implicados en este homicidio, siendo hasta el momento aproximadamente doce personas detenidas entre las cuales destacan los dos cabecillas del grupo delictivo; Marco A. C., “el talega” y Eduardo G. V., el “Lalo o tartamudo”, siendo también capturado el abogado Juventino Patiño Espinoza, de quién trascendió que podría quedar libre del cargo que se le imputa, ya que presuntamente no participó en la comisión de ese delito grave.
El “Lalo”, quién fue uno de los últimos detenidos, presuntamente dirigía la célula criminal junto con el “talega”, siendo uno de ellos jefe del guachicol y el otro, jefe de los sicarios y se les atribuye las ejecuciones, levantones, cobros de piso y desapariciones de varias personas en esta ciudad y sus alrededores, pero serán las autoridades judiciales competentes las que determinen si los detenidos son culpables o no.
Como ya es sabido, a los presuntos criminales se les señala de haber ultimado a Omar Reyes Antonio, profesor y subteniente retirado del Ejército el pasado 14 de marzo; siendo los hechos en la colonia El Bajío, en el domicilio del hoy extinto, a un lado del bar “la doña”, propiedad de la progenitora del liquidado; hasta donde se presentó la célula para hacer el cobro respectivo del piso, pero encontraron resistencia en el subteniente, al cual sin darle tiempo a defenderse, accionaron sus armas de fuego que ya tenían listas y mataron a sangre fría al también profesor del CBtis 31 por la negativa de éste, al no cumplir con lo requerido.
Sin embargo, la respuesta de la autoridad fue casi de inmediato y tuvo que intervenir la MARINA y la FERI, logrando los resultados ya descritos, pero aún continúan con los operativos secretos, pues según trascendió, faltan algunas personas por ser apresadas por el crimen del profesor o su vínculo con la delincuencia organizada y venta ilegal de hidrocarburo que es conocido como guachicol y que ahora se ha convertido en delito grave.
Los detenidos ahora están a disposición del Juez que los requirió y enfrentan un proceso legal donde se determinará si son culpables o inocentes de los hechos delictivos que se les inculpa.
Sin embargo trascendió que Eduardo alias el “Lalo”, quedó en libertad porque el juez garante no encontró elementos probatorios que inculparan al imputado, en el expediente de investigación que le fue presentado por el Ministerio Público correspondiente, pero se dice que solo hay dos cosas; primero, que los Fiscales no están capacitados en este Sistema de Juicios Orales, ya que la mayoría siempre la “riega” cuando litigan en un proceso de esta naturaleza al integrar mal los expedientes o es que lo hacen a propósito, pues presuntamente hay dinero de por medio, y cuando la carpeta llega al juez, simplemente no hay nada, es decir, ningún elemento probatorio que inculpe al detenido para su vinculación a proceso y menos para ser encarcelado, por lo que recobra su libertad.
Y por lo tanto ¿dónde quedó la bolita, digo la justicia?

Compartir

Dejar respuesta