El mercado para los autos convertibles puede ser muy específico, pero quienes no se han dado la oportunidad de manejar un descapotable para uso diario, o por lo menos una vez en su vida, no saben de lo que se pierden y seguro quedarán antojados después de leer éstas páginas. Es cierto que el clima puede ser un factor importante, por aquello de la lluvia o los rayos del señor sol que son cada vez más nocivos, o quizá este tipo de auto es catalogado como “cero funcional” por cuestión de espacio y dimensiones pero ¡créanme! conducir un auto convertible es una de las sensaciones más placenteras de la vida.

Al igual que la película británica “Cry Freedom”, éste vehículo inglés nos ha hecho pegar gritos de libertad, no con una temática de drama como el filme, sino de dicha total. Sentir el viento en la cara, respirar profundamente y acelerar -no a fondo porque nos despeinábamos y porque por primera vez íbamos disfrutando del paisaje y esos pequeños detalles del exterior que no notas cuando vas conduciendo a velocidades más elevadas-, hicieron que cada kilómetro valiera la pena. Mini Cooper S Convertible nos regaló la sensación de independencia por el simple hecho de permitirnos estar más en contacto con la vida, nos hizo fusionarnos con el día, con el ritmo del momento y los sonidos. Todo esto te obsequia un vehículo convertible, hace que convivas con todo tu alrededor y no solo te quedes en un interior insonoro contigo mismo y con música de tu elección. Toda esta libertad de manejar con el techo abajo hicieron de aquellos días uno de los más confortables y agradables momentos que este bonito oficio me ha regalado.

NO ES TODO

Tener la fortuna de tener un auto convertible es una cosa, pero si este es un Mini Cooper S la cosa cambia y mejora, más si sabemos que la marca británica acaba de recibir una actualización para 2019 en donde el diseño, el equipamiento y la iluminación se han enriquecido. Bastó con ver el controversial color azul (‘Starlight Blue’ así denominado por la marca) y las franjas blancas en el cofre para percibir una desenfadada personalidad remarcada por la bandera inglesa en el techo de lona a prueba de intemperie y en los faros traseros. Sí -ya sé-, ésto no es nuevo, sin embargo es una característica fundamental en la marca así como hacerle honor al nombre con el tamaño “mini” de sus productos, sin embargo, la evolución de estos compactos ha sido grande.

Empecemos por su modo de manejo; a pesar de ser un Mini más pesado que el resto, su aceleración es rápida gracias al motor turbo, eso sí, no esperes un 0 a 100 km /h en tres segundo porque tarda 7.1 en lograrlo, el manejo es más refinado y obviamente no pierde su toque deportivo. Durante cada cambio de velocidad el escape nos deleita con explosiones, un sonido que sobresale y te inyecta adrenalina en cada aceleración para alcanzar la velocidad deseada; la conducción se vuelve rígida y sientes su aplomo al piso en cada recta y cada curva, por algo los Mini son catalogados como autos de rally, la agilidad y seguridad con la que se mueven es difícil de encontrar en otros modelos. La confianza que el vehículo te proporciona para que tú aceleres y frenes a fondo, no tiene precio.

OTRO MUNDO

El interior (además del manejo), es lo más destacable que tiene este vehículo, es un interior juvenil, muy iluminado y completamente configurable, igual que su motorización. Los asientos en piel blanca lo tornan un poco más femenino (dirían por ahí), a mí me parece un perfecto planteamiento para seguir dándole exclusividad a la firma. Lo manejamos por un estacionamiento un poco obscuro, y algo que admiro de ésta marca es su iluminación, las puertas y el tablero se encendían con una línea de un color morado (por default), luego de un color azul, rojo y hasta verde según el modo de manejo que seleccionaba. Tiene tres modos de manejo: MID que te ayuda a cualquier tipo de conducción, GREEN para obtener mayor rendimiento y SPORT para una máxima diversión; era obvio que al conducir de una forma “Eco” el verde es el que brillaba, y ya se imaginarán lo que el colorado significaba, deportividad a tope, además de que el rugido del motor se hacía mucho más grave.

La personalidad de la marca se nota en todos los ángulos; en el interior, la redonda pantalla de infoentretenimiento se ubica en el centro como si de una nave espacial o un avión se tratase, los botones van de arriba hacia abajo y no el típico que debes oprimir. La calidad de la firma se nota en todos los materiales, ensamble, seguridad y tecnología de conectividad, ya sea en equipamiento de serie u opcional; el Head Up Display quizá nos queda un poco a deber, ya que se proyecta sobre una lámina transparente elevada encima del tablero y no sobre el parabrisas a una altura más cómoda para el conductor. Algo que realmente sobresale en el interior y es un detalle (opcional) muy coqueto, es la bandera inglesa (“Union Jack”) sobre la guantera, luce como una declaración de orgullo británico que acompaña al extrovertido auto fabricado en Oxford, Inglaterra, que hasta la fecha sigue siendo la única planta de Mini para el mundo.

 

Esta nota originalmente se publicó en msn

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