TIJUANA.- La editorial Fondo de Cultura Económica (FCE) y la cadena Educal presentaron ayer, en esta ciudad fronteriza, “la primera librería reunificada” del país, que se regirá con las nuevas reglas que están definiendo ambas dependencias federales y que “marcará la pauta de cómo se surtirán y actualizarán los acervos” de los 128 puntos de exhibición que serán relanzados.

Fritz Glockner es el director de la red de librerías FCE-Educal, una propuesta de la nueva administración que agrupa a los 36 recintos de la primera con los 82 de la segunda.

En entrevista, detalló que este foro, ubicado en el vestíbulo del Cine IMAX del Centro Cultural Tijuana (Cecut) es el primer resultado palpable de “la unificación, la boda, el amasiato”, de ambas instancias.

«¿Por qué comenzar en Tijuana, una ciudad cosmopolita, controversial y enloquecedora?”, se pregunta el historiador egresado de la Universidad Autónoma de Puebla.

Porque la palabra, la imaginación y el libro rompen muros y fronteras. La literatura, los sueños, la rebeldía, las utopías, siempre se van a anteponer en una ciudad tan emblemática como ésta. Y porque ante los posibles muros, la palabra vence la necedad, la cerrazón. Es una apuesta por el sueño ante una realidad llena de pesadillas”, afirma.

El escritor nacido en 1961 detalla que la ahora denominada Librería FCE-Educal, que fue abierta en su modalidad de Educal en 1997 en el Cecut, exhibirá entre ocho y diez mil títulos y dará prioridad a las colecciones populares del FCE y a su catálogo tradicional.

Agrega que en dos meses espera terminar “el diagnóstico con bisturí” que realizan en cada uno de los 128 puntos de exhibición, “que no de venta”, porque los consideran lugares de encuentro. “Estamos haciendo un trabajo enloquecedor. Hay un porcentaje elevado de librerías que tienen crisis financiera y hay que saber resolver ese tipo de pequeñeces, que tienen que ver con los fondos y los dineros”, añade.

Quien fuera catedrático de la Universidad Iberoamericana destaca que deben lograr “un equilibrio entre el servicio social que genera esta red –porque en muchos municipios somos la única librería y no podemos cerrarla, a pesar de que no esté funcionando económicamente en la forma adecuada– y el desperfecto financiero, para que ninguno de los dos termine subordinando al otro”.

Comenta que pese a los 73 millones de pesos que la pasada administración quedó a deber a cerca de 200 editores, Educal ha logrado que el 95 por ciento de estos proveedores siga surtiendo.

«Aquellos que le habían cerrado la llave a Educal han comenzado a abrirla. Mi principal planteamiento fue ‘No es deuda mía, Fritz Glockner no le debe a nadie’. Es una deuda de la administración pasada. La reconozco, pero hay que considerarla como una enfermedad en lo que se llega a cumplir la promesa de Hacienda de que dará una alcancía que me permita sufragarla”.

Glockner explica que les solicitó a los editores créditos pequeños. “No exhibir su oferta afecta a todos. Han acudido a este llamado y me han abierto la llave con goteo, porque no quiero generar otra deuda. El crédito que me han abierto se ha ido pagando puntualmente conforme se han hecho las ventas. Se han sumado además a bajar ciertos precios, dentro de lo que permite la Ley del Libro, para vaciar las bodegas, y a promover la lectura, pues con esto también se generan compradores”.

Detalla que aún no hay fecha para que Hacienda le entregue la “alcancía”, pero “sin lugar a dudas, no pasará de este año; caerá en unos cuatro meses a más tardar”.

Y adelanta que han recibido unas 60 solicitudes de aperturas de librerías. “Hemos ido recolectando la información, pero no quiero dar un paso en este sentido hasta terminar el diagnóstico. No quiero cometer los mismos errores del pasado. Por ejemplo, el Correo del Libro abrió en 1978 unos 350 módulos y para 1981 habían crecido a mil 050, pero se perdió el control y no deseamos que pase eso”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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