La caída en el precio de sus acciones tras una accidentada OPI es solo uno de los problemas en el futuro de la firma de movilidad, advierten analistas

CIUDAD DE MÉXICO.- Perder 19,900 millones de dólares en valor de capitalización durante dos jornadas bursátiles y una caída acumulada de 10% en el precio de sus acciones, no son los únicos retos a sortear en el futuro de la firma de movilidad, tras su oferta pública en la bolsa.

En el largo plazo, analistas estiman que el mayor reto que deberá sortear Uber es su relación con los socios conductores y las posibles regulaciones que pueden derivarse para la economía colaborativa- incluidas otras firmas como Lyft- relacionadas a cosas como el pago de impuestos y derechos laborales.

Marcello Balve, director de investigación de la consultora CB Insights detalló que “el problema de los conductores” puede tomar dimensiones más elevadas ya que refiere a una incongruencia dentro del modelo de la misma economía de colaboración.

Con la salida a bolsa, los inversionistas de Uber solo elevarán el escrutinio ante la firma, sus fortalezas y debilidades.

“El problema de los conductores no es solo un tema de derecho de los trabajadores es un tema existencial para la empresa. El modelo de negocio de Uber es menos de compartir y más de convertirse en un marketplace de dos vías, el cual necesita de una oferta fluida de autos y conductores que mantengan dinámicamente satisfecha la demanda de los pasajeros”, explicó Ballve en entrevista con Expansión.

De acuerdo con el analista este requerimiento va en contra de lo que plantean los modelos colaborativos, que indican, que la oferta de vehículos ocuparía los recursos que va están ociosos en la ciudad para que la gente pueda dejar de usar su auto y compartir.

“El reto en este modelo de marketplace es mantener en balance la oferta y la demanda, pero para Uber hay varias cuestiones como lo que le cuesta reclutar choferes y garantizar sus pagos, para mantenerlos en la plataforma, mientras la empresa escala a la rentabilidad”, dijo Ballve.

Actualmente el esquema de funcionamiento de Uber está basado en socios que no son sus empleados, por lo que no cuentan con derechos o garantía de sueldos, pues voluntariamente prestan su servicio para que la gente los contrate; sin embargo, el hecho de que Uber no pueda garantizarles condiciones laborales impacta en la rotación de personal, la fluctuación de la oferta y calidad del servicio, según Ballve.

Los documentos que presentó Uber a la SEC indican que le cuesta 14,303 millones de dólares operar (incluída investigación y desarrollo, marketing y otros), lo que en contraste con sus ingresos le generó 3,033 millones de dólares en pérdidas al cierre de 2018.

Pese a ser uno de los unicornios mejor valuados del mundo, el valor de la empresa previo a su salida se tasó en 82,100 millones de dólares, y actualmente tras la la OPI su valor ha caído a 62,200 millones de dólares.

Juan Carlos Minero, director de estrategias de inversión para Black Wallstreet Capital Mexico, , dijo que la expectativa en el precio de las acciones de la firma hacia el cierre del 2019 es que bajen aún más, entre el 10 y 15%, por debajo de su precio de listado.

No solo un reto para Uber

Al ver la fotografía más amplia, Uber se colocó como una de las ofertas públicas con peor desempeño entre las tecnológicas, con una caída de 7.4% en el precio de sus unidades durante su primer día de transacciones. Otras tecnológicas registraron modestas alzas, peor por encima de Uber: Facebook cerró con 1% arriba en el precio de sus acciones cuando salió a bolsa en 2014 mientras que Alibaba, la OPI m´s grande a la fecha, cerró con un alza de 38% en el precio o LinkedIn con un registro positivo de 109%, según los datos históricos de Nasdaq.

“Los problemas con los conductores es el talón de aquiles de Uber y Wall Street es muy buena en poner luz en vulnerabilidad empresariales como esta”, dijo el analista.

Para este 2019 se espera que otras empresas colaborativas salgan al mercado, como Airbnb; sin embargo, Ballve estimó que contrario a Uber y Lyft, en el caso de ésta el reto no será tan grave pues aunque pertenece a un esquema de colaboración que atraerá escrutinio, ofertar una casa o mantenerla disponible para cuando haya un cliente potencial, no requiere de intensa fuerza laboral como sucede con los choferes.

“El contraste con la vida laboral de un conductor de Uber contra otro de estos modelos es muy claro”, dijo.

 

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

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