En la charla El libro en México: del códice a nuestros días, especialistas coincidieron en los cambios que este objeto de estudio ha tenido con el paso de los años y cómo se ha transformado según lo que se ha requerido

Los códices son el primer registro que se tiene en nuestro país, algunos datan desde tiempos prehispánicos, “desde el año 400 después de Jesucristo, cuando se descubrieron en algunas tumbas mayas los restos de gobernantes con códices”, apuntó el especialista.

Sin embargo, muchos de ellos no han podido ser estudiados debido a que son realizados con papel de corteza y las condiciones climáticas de la zona hacen que la materia se degrade. “Un códice del año 600 de nuestra era son puros pedazos, se ha destruido el soporte y solo quedan las capas, ni siquiera se pueden abrir, si uno lo intenta se vuelve polvo”.

El primer registro que se tiene, no solo en México sino en toda América, provenir del siglo XI o XII “por el contenido que tiene escrito yo lo he fechado a principios de diciembre de 1129 a. C.”, y a través de cual se ha podido dar cuenta que los contenidos de ese tiempo se enfocan en temas de carácter religioso, astronómico, económico y político.

Con la llegada de la colonización, consigo la imprenta y la industrialización, el libro pasó de un formato delicado a uno de mayor calidad con el uso del papel. Consigo la producción de nuevos temas por abordar, lo que en México impulsó el crecimiento de plumas y corrientes de escritores y lectores, sobre todo después de la Revolución Mexicana

“En ese tiempo nace la narración testimonial, es importante destacar eso porque existe mucha de esa literatura con novelas como Los de abajo,La sombra del caudillo y Vámonos Pancho Villa, ellos le dan forma a la literatura mexicana en la mitad del siglo XX”, aseguró el periodista Mauricio Molina, quien destacó que a partir de entonces se comenzó a formar la literatura contemporánea.

Finalmente, la escritora Adriana Bernal, compartió que la evolución del libro ha llegado hasta nuestros días al pasar del formato físico al digital, siendo ahora los derechos de autor y el adaptarse a esta nueva forma de leer los retos que tanto autores como lectores y la industria literaria en general el reto a superar en este época, así como la necesidad de explorar su potencial y beneficios en materia educativa y su formación de lectores.

“Tenemos que enfocar esfuerzos en hacer comunidad entre autores y autoras mexicanos, editoriales, independientes para caminar juntos hacia una plataforma digitial de escrituras mexicanas que pueda crear un verdadero intercambio cultural. El potencial y ventajas del e-book aún están por explorarse”, dijo.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

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