El director del Fondo de Cultura Económica dijo que las ferias del libro son fundamentales para impulsar la lectura y que les brindará su apoyo

La Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) dejará de ser solo chilanga, será una feria dual con dos sedes: una en Ciudad de México y otra en Mérida. Además regresará al Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Así lo anunció ayer Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, durante la celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor en la columna del Ángel de la Independencia.

“Hacer esta feria en el Parque Bicentenario costaba millones de pesos, y este país no está para andar tirando el dinero. Llegamos con una máxima: el dinero del pueblo es sagrado, basta de andarlo tirando”, anunció el escritor.

El autor de Días de combate afirmó que se gastaba mucho dinero en la organización de esta feria “porque eran unos ineptos. Ayer calculamos la cifra: en la anterior Filij en el Parque Bicentenario se gastaron unos 40 millones de pesos… ¡Ay, güey!, perdón que use palabras como ‘ay’. Se gastaban el dinero en boletos de avión, hoteles, invitaciones por cientos, ¡por favor! Y de postre no les pagaban a algunos”.

No al hilo negro

Después del acto oficial con el que arrancó el Día Mundial del Libro, Taibo II obsequió algunos de los 4 mil libros de una edición especial de la novela La sombra del caudillo, de Martín Luis Guzmán. El escritor habló de muchos temas: del hábito de lectura, de la reducción del precio del libro para atraer lectores, de las bibliotecas y las ferias.

Se preguntó: ¿por qué organizar actividades musicales en una feria como la Filij? Y se respondió: “ese tipo de interrogantes nos hicimos. Esa y otras 200”.

Expuso que “no es verdad que la Filij ya no cabía en el Cenart, una feria tiene el tamaño que tú decidas. Tú la puedes ajustar: concentras la parte comercial, las actividades, haces más foros, creas una circulación, el hilo negro no me lo van a contar”.

Sobre el presupuesto destinado a la Filij 2019, adelantó que “se reducirá notablemente. A la gente no le importa saber si la feria costará 3.4 por ciento menos, lo que le preocupa es que sea una feria muy potente en términos de autores, de presencia internacional y en coordinación con todas las casas editoriales mexicana que hoy producen libros infantiles y juveniles”.

Comentó que en días pasados Carlos Anaya quien dejó la dirección de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, le había indicado que la industria no había cerrado gracias a las ferias del libro. “Me sorprendió porque nunca le había escuchado decir eso, y yo le comenté que se lo venía diciendo desde hace 10 años: son los tianguis y las ferias del libro las que mantienen el nivel de lectura. Tenemos registradas unas 120 y las que no hemos descubierto. Todas las semanas recibimos solicitudes de apoyo de ferias de Acámbaro, Tlaxcala y Coahuila. Las ferias son fundamentales porque manejan precios bajos, entonces vamos a apoyar todas las ferias del libro, ni una vamos a dejar fuera”.

“Me llevo pelando contra la estadística que dicen que los mexicanos no leen. La pregunta es: ¿quienes, dónde cuándo, cómo? Si no tengo elementos estadísticos precisos esos números engañan, veamos en dónde están las trabas reales. Los mexicanos no leen porque a la educación superior llegan miles de jóvenes vacunados contra la lectura, dicen que ven cine y teatro, porque leer es aburrido, la razón es que no han encontrado el libro. Para muchos mexicanos el dilema es la torta, el camión o el libro, eso hay que romperlo”.

Una gran obra

La Secretaría de Cultura de Ciudad de México y el Fondo de Cultura Económica decidieron hacer un regalo simbólico para fomentar la lectura este 23 de abril.

“Pensamos que había que buscar un libro importante. Los antecedentes que había es que las celebraciones internacionales del Día del Libro tenían un carácter comercial. Aquí decidimos que no tuviera ese carácter. La clave era elegir un gran libro y optamos por La sombra del caudillo, de Martín Luis Guzmán, un libro que se metía en los entretelones del crimen de Estado, era el primer libro que decía: los presidentes matan”.

Por esa razón esta novela escrita en 1929, fue prohibida, posteriormente estuvo trabada por cuestiones legales entre los herederos y la editorial, “y gracias a la generosidad de todos, logramos que cedieran sus derechos de autor para esta edición especial, gratuitamente”, expresó Taibo II antes de regalar este libro a varias de las personas, algunas de las cuales le pidieron que les autografiara su ejemplar.

Menos lectores

También ayer, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía

informó que hay una disminución de la población lectora de libros en México.

De acuerdo con los resultados del Módulo de Lectura de 2019, la población alfabeta de 18 años y más, 42.2 por ciento declaró leer al menos un libro en los últimos 12 meses, porcentaje menor al 50.2 por ciento observado en 2015.

En promedio, la población de 18 años y más leyó en los últimos 12 meses 3.3 libros.

Más caudillos

Se está negociando con la familia y editorial Porrúa para que La sombra del caudillo se distribuya masivamente en el país.

Se une Canek

El regalo de ejemplares continuará y tal vez en algunas comunidades mayas empezarán a obsequiar Canek, de Ermilo Abreu Gómez.

De la Torre

Probablemente en el norte de Veracruz se distribuirá un libro de Gerardo de la Torre sobre un tema relacionado con el petróleo.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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