Algunos padres creen que la vacuna contra el sarampión causa autismo en los pequeños

“En los últimos años, las autoridades de salud han puesto especial énfasis en las acciones de inmunización, lo cual se refleja en el hecho de que en 1990, 73.8 por ciento de niños de un año de edad contaba con cobertura de vacunación contra el sarampión y para el 2012 se incrementó a 86.8 por ciento la cobertura de vacunación con triple viral (SRP): sarampión, rubéola y parotiditis, con una variación de 13 puntos”, reportó el diagnóstico “Programa de acción específico. Vacunación universal 2013-2018”, que presentó la administración de Enrique Peña Nieto, al principio de su gestión.

Aunque dicho documento da muestras de avances importantes en dos décadas, éste se vino abajo en el siguiente lustro.

En el último informe de gobierno de la administración pasada se reportó una disminución en la vacunación de los niños.

“La cobertura de vacunación (en 2017) en niños de un año contra sarampión, rubéola y parotiditis fue de 78.7 por ciento”, dice el documento que el Ejecutivo presentó en septiembre pasado.

El pasado 2 de abril, Asa Cristina Laurell, subsecretaria de Integración y Desarrollo del Sector Salud de la Secretaría de Salud, admitió que en los últimos años ha habido una disminución en la cobertura, lo cual puede traer riesgos sanitarios.

“Sí hay un problema de vacunados, vamos a decirlo así, en el sentido de que las coberturas de vacunación (…) Hay en este momento todo un movimiento en las redes sociales que está en contra de la vacunación y también hay un problema, que es que muchos padres dicen: ‘Yo no quiero vacunar a mi hijo’, pero el resultado de eso es que, obviamente, esa inmunidad colectiva puede sufrir y ahí sí todos estamos expuestos al problema”, dijo ese día la funcionaria.

En México, los últimos casos de sarampión se registraron en marzo del año pasado. Se trataron de cuatro personas que contrajeron el virus en el extranjero, y cuya atención impidió que generaran brotes. De casos autóctonos, el último se tiene registro en 1996, por lo que ya son más de dos décadas sin que el virus haya infectado a alguien dentro del país.

Esta baja en los índices coincide con el apogeo del movimiento antivacunas en varios países, como Estados Unidos y Europa. Dicho movimiento surgió en 1998 cuando el médico británico Andrew Wakefield publicó en la revista científica The Lancet un artículo donde afirmaba que tras una investigación rigurosa encontró que las vacunas elevaban la probabilidad de que los niños sufrieran autismo.

Aunque en 2010 The Lancet eliminó el artículo de sus registros pidiendo una disculpa porque el contenido carecía de todo rigor científico y un año después una investigación periodística demostró que los resultados de Wakefield fueron manipulados intencionalmente para poder demandar a los laboratorios, el daño estaba hecho.

La relación entre autismo y vacunas fue comprada por varias personas, siendo el caso más emblemático el de Jenny McCarthy, modelo de Playboy, quien comenzó una campaña mediática para acusar que su hijo adquirió autismo debido a la vacuna triple viral que recibió de recién nacido.

Aunque años más tarde McCarthy paró en su campaña porque su hijo se curó de autismo (generando más dudas ya que no hay evidencia científica que sustente esa posibilidad) de nueva cuenta el daño ya estaba hecho.

A este movimiento también se le suma el ingrediente religioso. Grupos de ortodoxos judíos afirman que las vacunas contienen ADN de cerdos, por lo que sus creencias les impiden vacunarse. Por eso, son uno de los grupos más afectados por el brote de Nueva York.

Actualmente, hay alerta por sarampión en Estados Unidos, Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Venezuela y Europa., por lo que la Secretaría de Salud de nuestro países emitió alertas epidemiológicas para que los viajeros tengan cuidado.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

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