El gobierno busca meter en cintura al sector a base de exponerlo ante el público, pero los expertos ven pocas posibilidades de éxito si no ataca la raíz de los problemas

El gobierno federal ha vuelto la mirada al alza constante en los precios de la gasolina, que no parecen responder a los intentos del Gobierno de disminuir estas subidas a través de la reducción de los impuestos a las gasolinas y diésel. Los precios de los combustibles suben, en especial en los últimas semanas, a pesar de los descuentos a los gravámenes que pesan sobre estos productos.

La administración de Andrés Manuel López Obrador ha decidido ‘ventanear’ a las compañías en un esfuerzo por ver una respuesta a la baja en las estaciones de servicio. Pero esta medida puede generar efectos indeseados para el consumidor, además de no atacar la raíz de los problemas, como la falta de una mayor competencia, de inversiones en infraestructura y que detrás de todo este mercado aún pesa la sombra de Pemex, señalan fuentes del sector.

El Gobierno expuso tanto a las estaciones de servicio como a las marcas gasolineras donde se despachan los litros con mayores y menores precios del país; en lo que considera un “llamado” para que los empresarios del sector bajen sus precios. Así, presentó a una serie de marcas que considera presentaron los precios más altos de la semana del 6 al 12 de abril, en las que se encuentran Shell, G500, Fullgas y ExxonMobil entre las más caras para el litro de Magna en este periodo.

Pero las cifras sólo muestran una parte de lo que sucede en un mercado que responde a una complejidad mayor que solo comparar los precios, porque los promedios por marcas no consideran en qué zonas se distribuyen sus asociados, ni los servicios o calidades que presentan sus productos, apunta el especialista del sector Dywth Dyer.

“Hay marcas que se han asentado en regiones donde hay puntos de internación más cercanos. No se puede comparar el costo de llevar gasolinas de importación a las ciudades fronterizas, que a los estados del occidente o Bajío”, señala el experto. Las terminales de almacenamiento y reparto de Pemex que se ubican cerca de estos puntos donde llega la gasolina importada ofrecen menores precios que las más alejadas; mientras que los estados con mayores precios en promedio, suelen estar en el centro del país.

Nayarit, Michoacán y Jalisco mostraron los mayores precios en el litro de Magna durante marzo, según datos de la Comisión Reguladora de Energía. Estas entidades quedan más alejadas de los centros de importación. En cambio Tamaulipas y Coahuila, que colindan con la costa del Golfo en Estados Unidos, de donde viene la mayor parte de las importaciones, tienen los precios más bajos a nivel nacional.

Los servicios que ofrecen las estaciones de servicio y la calidad de los combustibles que surten también explican que los precios sean mayores, afirma Jesús Montoya, director de operaciones de Fullgas. Este grupo gasolinero apareció entre las marcas que mayores precios ofrecen al público en el litro de Magna.

Pero Montoya defiende que sus asociados se ubican en estados donde ni siquiera hay una terminal para abastecer de combustibles, lo que encarece los trayectos para traer gasolinas. “Llevar gasolina a Chetumal cuesta tres veces más que hacerlo a Mérida, porque allá no existe una terminal cercana para abastecerse”, advierte.

Las estaciones de Fullgas ofrecen además combustibles con aditivos que prometen mejorar el rendimiento de los motores, por lo que cada litro rinde más. “Si caemos en una guerra de precios nadie va a ganar y van a provocar que los gasolineros den más barato sin pensar en las consecuencias”, apunta Montoya.

El directivo de Fullgas pidió que el Gobierno transparente cómo llegó a estas cifras y conclusiones, para entender si en realidad tomó en cuenta el peso de los costos logísticos por zonas del país.

El estímulo distorsiona

El alza de los precios también puede explicarse en parte por la política de descuentos semanales a las gasolinas que se lleva desde la administración pasada, debido a que las gasolineras comienzan medir el verdadero impacto que tiene esta herramienta. “Si se busca una mayor competencia, deberían pensar en quitar el estímulo fiscal, porque están ayudando a aumentar el margen de los gasolineros”, dice Dyer.

 

El estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS) reduce la carga fiscal por cada litro de gasolinas, permitiendo que los gasolineros trasladen ese menor costo hacia los consumidores finales. Pero el mercado ha mandado señales desde el año pasado de que esta reducción no se estaba trasladando a los precios y sí hacia mayores ganancias de las estaciones de servicio.

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) detectó hace meses que desde 2018 los precios de las gasolinas en el país iban al alza, a pesar de que los combustibles en Estados Unidos registraban bajas. Pero el margen también se ve afectado en las zonas donde existen menos estaciones de servicio, lo que deja ver que también hace falta que se construyan más estaciones, señala el organismo.

«La eficiencia del mercado pasa también por incrementar la intensidad de la competencia entre estaciones de servicio, sobre todo a través de la construcción de nuevas estaciones en los lugares donde las existentes tienen un margen alto de ganancia. Para ello, resulta importante que la regulación no limite las posibilidades de construir nuevas gasolineras ni limite la intensidad de la competencia entre las mismas”, dice el estudio Transición hacia mercados competidos de energía: gasolina y diésel, elaborado por la Cofece.

¿Y Pemex?

Los participantes del mercado tampoco pueden dejar de lado que, si bien se ha vivido una etapa de apertura en el mercado de las gasolinas desde el 2015, el mayor jugador del sector sigue siendo Pemex. “Si quieren tener más competencia en el mercado minorista primero tiene que haberla en el mayorista, y ahí Pemex sigue teniendo las terminales, ductos y poder para importar las gasolinas”, dice Dyer.

La petrolera nacional aún controla casi en su totalidad el abasto para las gasolineras del país, donde además cerca del 70% sigue usando la marca de la compañía estatal, por lo que también usa sus servicios de logística, cobro y facturación.

La compañía también ha usado su poder de mercado para ofrecer descuentos a ciertos grupos de estaciones que más compren. Esta práctica puede estar dañando al mercado de dos maneras: una porque impide que entren nuevos competidores al mayoreo, y otra porque promueve que ciertos grupos tengan más ganancias por cada litro de gasolina, dice el especialista.

“Las gasolineras que compran grandes volúmenes pudieron no haber estado reflejando en sus precios de venta los descuentos recibidos por parte de Pemex Tri (Transformación Industrial) en la venta al mayoreo”, explica el estudio de Cofece.

El regulador antimonopolios recomendó dar un mayor seguimiento y sanciones, en caso de su incumplimiento, al acuerdo por el que se establece la imposición de la tarifa de venta de primera mano de combustibles de Pemex, una regulación aprobada por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) a finales del año. La Cofece cree que esta reglamentación de la tarifa puede apoyar a que Pemex transparente cuántos ingresos está generando derivado, por ejemplo, de la compra de gasolina de importación a precios más bajos que el promedio de mayoreo en la costa este del Golfo en Estados Unidos.

Pemex se amparó contra las medidas en este acuerdo, que además de este tema fija otros cambios de normatividades dirigidas a dar más transparencia a los costos de la logística. La juez séptima de distrito en materia administrativa de la Ciudad de México se dijo incompetente para ver este asunto, por lo que está pendiente de ver si un juzgado especializado en materia de Competencia Económica retoma el caso.

 

Esta nota originalmente se publicó en Expansión 

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