La regulación de ciertos ecosistemas y el impulso de métodos de pago con tarjeta o cuentas bancarias podría no generar una inclusión financiera homogénea, según especialistas

CIUDAD DE MÉXICO .- Menos efectivo y más usuarios bancarizados es un objetivo que ha impulsado regulaciones dentro del Banco de México y gracias a esto algunas regulaciones disruptivas han visto la luz, por ejemplo la Ley Fintech.

Otros métodos de pago, como el Cobro Digital (CoDi), una plataforma que busca generar más transacciones con tarjetas de débito y crédito también han sido bandera de modernidad por parte de este ente financiero, sin embargo algunos expertos ven estas acciones como una estrategia aislada que podría mantener números similares a los que han existido en los últimos años.

Jaques Lebois, presidente de la fintech Affipay, indicó que la estrategia de CoDi podría mantener un promedio similar de usuarios bancarizados, pues “el cobro con código QR requiere que se tenga una cuenta bancaria, lo que nos regresa al mismo problema de bancarización que existe en la actualidad. Lo que se requiere es que colaboren todos los actores, iniciativa privada, gobierno, sector financiero e incluso nosotros mismos para tener una estrategia de modernización que vea por el usuario” dijo Lebois a Expansión.

Y es que si bien existen varios métodos de pago que han sido impulsados por actores de la industria aún hay ciertas regulaciones que para algunos expertos están dejando a cierto segmento de la población fuera. Un ejemplo de ello es lo que indican las regulaciones sobre blockchain emitidas por Banxico en la Circular 17/2018 y la Circular 18/2018 y publicadas en el Diario Oficial de la Federación hace unos meses.

“El uso responsable de la tecnología blockchain contribuye a alcanzar los objetivos de inclusión financiera propuestos por el gobierno, a aumentar la transparencia y rastreabilidad de los recursos, y a reducir las barreras transaccionales que se traducen en altos costos para los usuarios. En ese sentido, consideramos que es importante que el país cuente con una política regulatoria que atienda los retos y objetivos del sector. Los jóvenes particularmente son los que más utilizan este tipo de ecosistemas”, dijo en su momento a Expansión, Allan Cassis, vocero de la Asociación Blockchain México y fundador de Lvna Capital.

Sin embargo, Cassis indicó que las regulaciones actuales de esta tecnología podrían dejar fuera a 800,000 usuarios , pues sus medidas para operar dificultan su uso y el ingreso de nuevos participantes.

“Las medidas dificultan el uso para todas ellas de una manera u otra. Por lo que hacemos un llamado a todos los participantes a proponer soluciones integrales e impulsar políticas públicas que aceleren la modernización y capacidad del sector para la inclusión financiera de todos los mexicanos”, dijo Cassis.

Además existe un factor importante en este tema y es la resistencia de los usuarios por utilizar métodos de pago distintos al efectivo, ya sea por razones de desconocimiento, o por cuestiones de seguridad.

Lisset May, líder de manejo de cuentas en Conekta, afirma que esta situación se debe a que los mexicanos seguimos pagando el estacionamiento y muchos servicios en efectivo. Y esta situación no es algo que sólo suceda en el país.

“Si vemos el número de transacciones hechas con efectivo y el número de las hechas con tarjeta o medios digitales veremos que esto es una situación global. México mantiene una preferencia del 96% por el efectivo y si vemos lo que sucede en Estados Unidos, donde la preferencia es del 52% podemos definir que el mundo sigue prefiriendo el cash” indicó May.

Según el Consejo Nacional de Inclusión Financiera, en 2017 el 56% de la población en México no estaba bancarizada. Al cierre de 2018, según datos del mismo Consejo, el sector financiero estaba compuesto por 48 bancos comerciales, seis de desarrollo (considerando solamente a Bansefi y Banjército), 153 sociedades de ahorro y 44 sociedades financieras populares. Actualmente, solo 4 de cada 10 mexicanos cuentan con una tarjeta de crédito.

 

Esta nota originalmente se publicó en Expansión 

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