La expansión del crédito en los últimos 20 años se ha dado manteniendo la liquidez y solvencia del sistema, afirma Díaz de León

CIUDAD DE MÉXICO.- A nivel personal y empresarial, los mexicanos suman una cartera de crédito que supera los cuatro billones de pesos, luego del crecimiento sostenido que se ha registrado en las últimas dos décadas en los sistemas de préstamos de bancos, en los que predomina un mayor acceso al crédito a hogares y empresas, informó el Banco de México al Senado.

Ayer, el gobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León, rindió su informe anual en el que explicó que la expansión del crédito ha ocurrido “manteniendo la solvencia y liquidez del sistema, con niveles de morosidad bajos; los ajustes a la regulación y supervisión, en sintonía con las mejoras en los estándares internacionales han ido fundamentales”.

Una de las gráficas contenidas en el informe anual entregado al Senado precisa que los créditos a las grandes empresas son cercanos a los dos billones de pesos, seguido por el crédito a la vivienda, las tarjetas de crédito, los préstamos a las pequeñas y medianas empresas, nómina y personales.

El documento no desglosa las cantidades exactas por cada tipo de crédito que se ha otorgado; sin embargo, la gráfica permite observar que todos los tipos de préstamos han tenido una tendencia al alza desde el año 2011, pero los que más han crecido son los de nómina y los personales.

Detalla que el acceso al crédito por parte de los hogares, tanto hipotecario como al consumo, se ha elevado en los últimos años, con una tasa de interés por tipo de crédito que guarda una relación positiva con el riesgo.

Añade el documento que “las distribuciones de la cartera de crédito para distintos tipos de financiamiento al consumo muestran que las condiciones de oferta son diferenciadas, reflejando los riesgos esperados”.

Ante los senadores, el gobernador del Banco de México dijo que, “si bien todavía no alcanzamos los niveles que se habían alcanzado al principio de los años noventa, es destacable que ha habido un crecimiento sostenido y con riesgo acotado. Es muy importante no caer en estas efervescencias crediticias como fue la de principios de los años noventa, que terminó de una manera muy poco afortunada”.

Al referirse a la solvencia de las instituciones de crédito, dijo que “tenemos niveles de capitalización robustos, adecuados y que permiten hacer frente a choques, y se ve que las instituciones cumplen ampliamente con los requerimientos de liquidez; se observa que ha habido una reducción en la morosidad y, en general, la originación de la cartera, que es el punto clave, se ha estado haciendo con bases sólidas y con bajo riesgo.

«En cuanto a las condiciones del financiamiento, podemos ver que ha tenido un crecimiento de 2011 a la fecha, prácticamente de una tercera parte en cuanto a números de crédito, la parte que más ha crecido es la de créditos personales, también la de vivienda y en tercer lugar la de nómina”, dijo.

Refrendó que el Banco de México está en un proceso de mejora en los servicios bancarios, a fin de generar más transparencia y competencia.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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