No debe darse “una política de exclusión hacia quienes hacemos un trabajo aparentemente aristocrático”, dice el cantante en entrevista.

Junto con los cantantes Ailyn Pérez, Luca Pisaroni, Laurente, y Pelly Rosalind Elias, el tenor mexicano Ramón Vargas recibirá un galardón especial de la revista Opera News el domingo 7 de abril en el Hotel Plaza de Nueva York.

De acuerdo con Paul Driscoll, editor de la revista de ópera más prestigiada en Estados Unidos, “estos cinco artistas han transformado la manera en la que el público experimenta la ópera y han dejado un impacto imperecedero en este arte esencial y siempre en evolución”.

El cantante que debutó en Bellas Artes en 1983 recuerda en entrevista para M2 que en 1992 se presentó por primera vez en el Met de Nueva York. “Canté durante 24 años consecutivos más de 220 funciones, al grado que ha sido como mi segunda casa. El hecho de que me reconozcan ahora me da mucho gusto y me anima a seguir mejorando: yo sigo adelante”.

PASIÓN ENCIMA DE TODO

Vargas asegura que su motivación no era llegar a los grandes escenarios. “A mí lo único que me gustaba era cantar. Cantar es parte de mi vida y nunca busqué la fama, ni el reconocimiento. Fueron cosas que cayeron poco a poquito, y qué bueno que fue así, pero si no hubiera ocurrido así hubiera seguido haciendo mi trabajo, que es cantar lo mejor posible en cualquier situación, condición o teatro. Si te vuelves famoso o no, eso no importa”.

Es más importante, agrega, “la pasión que te lleva a hacerlo. Cuando doy clases maestras algo que siempre les digo a los chicos es: ‘Si ustedes están en este trabajo porque quieren volverse ricos y famosos, se van a llevar un montón de desilusiones, mejor hagan otra cosa. Busquen algo en las finanzas, algo que pueda darles seguridad económica’. Esto es un volado en el aire: si te sale lo que tú querías lo logras, si no, no, pero es algo que te tienes que jugar porque es parte de tu naturaleza”.

En Opera News, Louise T. Guinther escribió en 1999 que la voz de Vargas se caracteriza por “una dulzura luminosa” y, en el número más reciente de la revista, refiere que, “milagrosamente, su timbre se mantiene inalterable, igual que su espontaneidad juvenil”.

Indica que la clave, “que no es mágica, es una buena técnica vocal, la cual te pone en condiciones para ser libre en el escenario, te permite buscar emociones y expresiones con la voz. Te da eficiencia y seguridad. Si no la obtienes cuando eres muy joven, después te cuesta mucho trabajo. Cuando estás en los grandes escenarios ya no te da tiempo y se vuelve más complicado porque te estás enfrentando a compromisos cada vez mayores que no vas a poder resolver en ese momento y, paulatinamente, vas a tener problemas más graves. Mi receta es tener una técnica sólida”.

EL CAMBIO, NECESARIO

Al preguntarle sobre las políticas culturales del actual régimen, Ramón Vargas afirma que él desea lo mejor para México. “Era muy necesario hacer un cambio, pero creo que se tiene que sostener una política de unidad y de inclusión para todos: también para los que estábamos antes, también para los que hacemos ópera y música clásica. Y, por supuesto, para todos los que hacen todas las formas de cultura y de arte”.

El tenor advierte que no debe darse “una política de exclusión hacia quienes hacemos un trabajo aparentemente aristocrático, que no seamos considerados enemigos del sistema. Eso no es verdad, contribuimos, como todos, en lo que está sucediendo en la cultura universal y la de México”.

Para Ramón Vargas, “el arte funge como un catalizador social; el arte nos da sensibilidad y un sentido de inclusión. Los espectáculos culturales juntan a la gente y se borran las fronteras económicas o sociales. Puedes poner una orquesta con gente de todos los tipos sociales, de varias nacionalidades, y todos van a contribuir en armonía para lograr la música. Así, el arte es una gran enseñanza; no es un extra ni es un lujo, es una parte necesaria del ser humano”.

Y ADEMÁS CARISMÁTICO

Louise T. Guinther dice que Vargas posee un “encanto carismático y es un favorito del público instantáneo”. El carisma, considera el músico, “no lo estudias, es algo que traes o no traes. Es algo que algunos llaman el duende, algo que traes dentro y a la gente le gusta y aprecia. Es inexplicable, no es algo palpable.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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