Los adultos mayores, el sector social que más arropó Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, ahora se sienten en el abandono.

Con sus dolencias, empuñando el bastón o en silla de ruedas, se fueron juntando en la delegación de la Secretaría del Bienestar en la capital para denunciar que desde la toma de protesta del Presidente no han recibido su pensión.

Con zozobra y acompañados de sus hijos o algún familiar, los beneficiarios detallan que les faltan los depósitos correspondientes a enero, febrero, marzo y abril, que solían tener en sus tarjetas bancarias puntualmente el primer día del mes.

“En esta tarjeta mal llamada de López Obrador nos dieron hasta diciembre, estamos esperando enero, febrero, marzo y abril, y ahora nos informan que están canceladas, que tiene uno que esperar en su casa a que le lleven la nueva, pero no dicen si va a ser retroactivo o qué”, lamentó Francisco Posada, de 72 años.

A fin de saber por qué no han recibido los depósitos correspondientes, este señor y otro centenar acudieron a la delegación localizada en la colonia Juárez, cuyo edificio aún tiene los viejos letreros de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Ante el tumulto afuera de las oficinas, los servidores públicos ni siquiera permitieron su ingreso, así que los fueron reuniendo en grupos para darles información en la vía pública.

Así de rápido los despacharon y los viejitos se retiraron con sus caras largas, decepcionados. Con el nuevo modelo universal de pensión, este sector de la población, que recibía apoyo federal y local en la Ciudad de México, perderá más de 6 mil pesos al año.

Hasta diciembre de 2018, la personas de la tercera edad en la capital recibían cada mes mil 209 pesos en la capital, y 580 pesos de parte de la Federación, pero para 2019 el monto de apoyo económico que recibirán será de mil 275 pesos mensuales, que se entregarán bimestralmente.

“Nos pasó a fregar, si no es tonto, es abusivo. Como todo lo que dice es mentira, tontos los que votaron por él, yo no. Es mentiroso y chorero”, se queja el señor Posada.

Otros beneficiarios destacan que hay confusión, ya que un servidor público les explica una cosa y otro les da otra versión. “Que no nos vean la cara, mire a cuánta gente ya nos causaron un perjuicio”, reclamó otro varón.

Modesta Leonarda, de 79 años, acudió con su hijo ya que apenas camina con el bastón; cuenta que el 1 de abril recibió un depósito de mil 275 pesos en la tarjeta de despensa, pero que el efectivo no ha llegado desde diciembre.

“Es la hora que no nos llega ni un centavo, oiga, no es justo, por eso me decidí a venir aquí. La mayoría de toda esta gente no tiene nada, no nos han depositado nada”, expresó.

La explicación que les dieron fue casi nula: “Que esta tarjeta (despensa) ya va a absorber lo que es la tarjeta rosa, nada más, pero prácticamente fue la única información que nos dio. En el centro de salud donde nos ubicamos nos dicen una cosa, que vengamos para acá, y nos traen de aquí para allá, no hay información clara”.

Paso a paso, sujetada del brazo de su hija y del otro lado aferrada al bastón, Ana María Sánchez, de 88 años, también se va decepcionada. “Muy mal, un mes comemos y el otro no”, lamentó.

Antes de irse, su hija resumió: “Que en dos meses nos resuelven con la nueva tarjeta, pero mientras la despensa que iba a sacar este mes ya no la sacó; en junio vamos a ver si se puede”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

Compartir

Dejar respuesta