En el libro Lengüerío. Poetas en el poemuralismo renace aquella propuesta literaria y experimental que rendía homenaje al célebre pintor mexicano

CIUDAD DE MÉXICO.- Con la reciente publicación de «Lengüerío. Poetas en el poemuralismo» renace esa propuesta literaria y experimental que se fundamenta en el trabajo mural de David Alfaro Siqueiros, una forma poética que se autodefine como una asamblea de verbos construida para homenajear a la cultura latinoamericana y que sirve de arma para combatir los males de nuestro tiempo.

Así lo explicó en entrevista el poeta Roberto López Moreno (Chiapas, 1942). “Sí, el poemuralismo nació a mediados de los años 90 y desde entonces ha explorado los límites de la experimentación. Sin embargo, aquí lo vemos renacer con propuestas donde encontrarás desde una fórmula algebraica hasta la letra de un corrido mexicano, es decir, muchas posibilidades que pone en juego al poemural”.

Así que el gran reto al escribir un poemural, dijo,  es utilizar todos estos elementos que acuden hacia el poeta para formar parte de un gran idioma en construcción, un idioma poético salpicado por la política y la realidad inmediata.

¿Cómo se instala la idea de poema mural en torno a la fragmentación? “Es cierto que los jóvenes utilizan una simplificación en la tecnología, simpleza con la que no va el poemuralismo, pues en éste cada signo es un mundo de propuestas, posibilidades e intenciones; cada vocal representa parte de un gran tejido que incluye las expresiones de la tecnología que nos ayuda a modernizar el lenguaje”.

¿Considera que Lengüerío refresca al poemuralismo con nuevos poetas? “La escritura de poemurales en este tiempo es también la suma de hechos sociales históricos que han vivido nuestros lastimados pueblos de América Latina. Yo pienso que sin esta visión de ver y captar el mundo de nuestro tiempo y expresarlo desde nuestras coordenadas y paralelos, todos esos signos sólo serían basura. Así de drástico. Y aunque hay quien afirma que el arte no sirve para nada, sirve para mucho, porque toda acción tiene una reacción, y la reacción es el servicio que el arte le da a la sociedad contemporánea”.

¿Cómo se mide el poemuralismo frente a las demás expresiones poéticas? “Siempre tendrá una mano tendida a las expresiones de nuestro tiempo y las asume desde otra perspectiva visual. El poemuralismo es un terrible pulpo que absorbe signos de todo lo que nos rodea”.

¿Hacia dónde camina esta corriente? “El poemuralismo es una suma de reacciones contra males que nos vienen de hace mucho tiempo. Digamos que es un arma contra esos destrozos que ha causado el neoliberalismo en la sociedad y en los individuos”.

Siqueiros moderno

A mediados de los 90, el poemuralismo estableció su mayor punto de identidad con Siqueiros, al que considera el más moderno del muralismo, “no sólo por la temática y el tratamiento de su obra, sino por los elementos técnicos empleados para su realización. Siqueiros reunía en su presencia artística la fuerza, la sensibilidad, conocimiento y compromiso” que fue adoptado por López Moreno.

«Técnicamente no podríamos explicar por qué nos inclinamos a la creación plástica, pues (esta corriente) es una alusión a la cultura universal que resumieron los grandes muralistas. De ellos, creo que el más importante es Siqueiros. Así que el poemuralismo es una especie de homenaje constante a ese gran pintor, porque fue uno de los dos más grandes poetas de México —el otro es Silvestre Revueltas—, que surgieron en el nacionalismo y que desde su trabajo experimental fueron capaces de manejar las nuevas técnicas”, señaló.

Sin embargo, dice, el poemural se alimenta del presente y del pasado, “y busca la morada del colibrí”, el hábitat de esa ave simbólica de la cultura mexicana y latinoamericana. Es la búsqueda de esa morada que representa el ideal de un pasado y es la casa cultural de América Latina”.

¿Cómo le explicaría a un joven interesado en la poesía mural? “Sencillo. Le diría que se asome al poemuralismo, a esa suma de sumas que convoca a diferentes formas lingüísticas y sonoras, ya que tienen motivos de canciones populares o rememoraciones de grandes obras de la música sinfónica y un elemento plástico que juega un papel fundamental para que la poesía también entre por los ojos”.

En Lengüerío, ocho poetas retoman esta idea de captar su entorno sin abandonar un discurso político; participan el propio López Moreno, Ulises Córdova, Balam Rodrigo, Leticia Luna, Miguel Ángel Aguilar Huerta, Roberto Lizárraga, Temok y Patricia Reyes.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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