Durante más de ocho años, Enrique VI y su esposa, la reina Margaret de Anjou lucharon por concebir un heredero varón, aunque sin mucho éxito. ¿Era estéril el rey o la reyna, o se trataba de otro problema? Ahora un estudio ha revelado que la pareja no estaba sola en la alcoba real, según informa The Guardian.

La historiadora Lauren Johnson descubrió que cuando Margarita de Anjou visitaba a su marido para mantener relaciones sexuales, a veces estaban acompañados por cortesanos de confianza.

“¿Fue porque el casto Enrique, quien era virgen hasta su matrimonio, no sabía lo que estaba haciendo? Creo que es totalmente posible que llegara a un punto donde quizás se hizo necesario aclararle lo que debería estar haciendo”, cuenta la historiadora. Y no podía ser hecho público, claro. La habitación real es el mejor lugar, el más privado, para mantener esta conversación y comprobar qué estaba haciendo”.

Enrique VI, que gobernó Inglaterra desde que tenía solo nueve meses, fue virgen hasta que se casó con Margaret de Anjou en abril de 1445. El rey, que cayó en un estado catatónico durante más de un año en 1453, solo tuvo un hijo, Edward, a lo largo de su matrimonio de 26 años.

Los enemigos del rey le difamaron por débil porque le llevara tanto tiempo tener descendencia e incluso difundieron que su único hijo era un bastardo.

En la época, los matrimonios en la corte inglesa eran consumados con “ceremonias en la cama”; una noche en la que los invitados conducían a los recién casados al lecho conyugal. Esta fue una práctica extendida desde la década de 1420, durante el reinado de Enrique V, de cuando datan los primeros registros.

“Si bien las ceremonias reales podían involucrar bendiciones públicas y quizás procesiones a la alcoba en la noche de bodas, después de ese momento nadie estaba en la habitación real cuando el rey y la reina mantenían relaciones conyugales”. Pero en el caso de Enrique VI y su esposa fue bastante diferente: “Esto no se registró solo en su noche de bodas, sino que se mantuvo”.

Hay que decir que el acompañamiento de la pareja de recién casados era más común de lo que pueda parecer en la Edad Media, según explica la historiadora Alison Weir a The Daily Mail: “Una característica de las bodas reales medievales que parece sorprendentemente intrusiva hoy en día fue la ceremonia pública de la cama, para que fuera bendecida por un obispo”. Pero, también hay que decir, que luego les dejaban solos para que acometieran la tarea principal, el engendramiento de herederos para asegurar la sucesión.

Al final de la investigación, se cuenta que la reina no quedó embarazada por la supuesta esterilidad de Enrique VI, sino un trastorno alimenticio de Margarita. En un documento de 1467, se señala a la reina como “una mujer débil” y que no probaba bocado durante buena parte de la semana.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Universal 

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