Ciudad de México.- “En el proyecto del Tren Maya el trazo es imaginario y el gobierno federal aún no cuenta con el proyecto ejecutivo ni con la ruta definitiva”, reconoció ayer la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Josefa González Blanco.

“El tren, a diferencia de otros megaproyectos, surgió como una idea que se va desarrollando”, respondió a los diputados que le preguntaron por qué aún no existe la manifestación de impacto ambiental (MIA), si el trayecto previsto afectará reservas ecológicas.

La funcionaria sostuvo que no hay estudio de impacto ambiental porque todavía no existe un proyecto ejecutivo de la obra, si bien ésta ya fue sometida a consulta durante la etapa de transición gubernamental y cuenta con recursos en el presupuesto público.

“No sabemos qué tipo de tren vamos a usar. No tenemos proyecto ejecutivo, de esto va a surgir una MIA, porque sería altamente irresponsable y deficiente (emitirla antes). No tenemos la ruta siquiera y ésta la determinarán los estudios que vamos a licitar”, explicó.

En una amplia reunión de trabajo con la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, González Blanco admitió que sí se realizó el desmonte del terreno que ocupará la refinería de Dos Bocas, Tabasco, pero acotó que ahí no había selva baja.

“Era vegetación secundaria; había cocos y papayas y ya había sido utilizado y desmontado hace más de 25 años”, argumentó. Informó que con la multa de 13.9 millones a la empresa que realizó el desmonte se financiará un programa de mitigación en los pantanos de Centla.

También respondió que no existe posible conflicto de interés entre su cargo y una empresa vinculada con el sector que manejan sus tres primos hermanos. Acotó que ella no renunciará por ese caso, porque cuando nos vemos, no hablamos de trabajo, sino de los sobrinos y de Acapulco cuando éramos chiquitos.

Además, expuso que se sorprendió con el recorte aplicado a la dependencia: “El presidente (Andrés Manuel López Obrador) hablaba de ahorro, de recortes, y yo (decía): ‘Sí, va’, porque le creo. ¡Pero ay, madre santa, cuando llegó! Pasamos de un millón 125 mil pesos en la oficina del secretario en un mes a 58 mil pesos”.

A las preguntas de los legisladores respecto del daño que causará la obra y luego la operación del tren, admitió: “Sí va a haber un impacto ambiental, pero también oportunidad de reforestación, protección a la biodiversidad”.

Ante la probable afectación a las reservas de Calakmul y Sian Ka’an por la ruta prevista para el tren, aseveró: “Es una propuesta de trazo que se va a determinar y definir en el momento en que tengamos los estudios que tenemos que hacer. Las reservas no se tocan, no vamos a entrar.

“En alguno de los trazos parece que entra, pero no va a entrar. Son trazos propuestos, a los que les falta estudio. Hay mil sitios arqueológicos en el trazo, la preocupación es también mía, (pero) el tren no pasa, no toca, no roza, definitivamente no. No lo permitiría”, declaró.

Respecto del desmonte para la refinería en Tabasco, expresó: “No debió haberse permitido, tenía que pararse definitivamente. No sé por qué no lo hicieron. Yo no estaba ahí ni Adán (Augusto López, gobernador de Tabasco) ni ninguno de nosotros. Debieron intervenir las autoridades, ASEA, Profepa, todos, ¡dónde estaban, en serio!”.

 

Esta nota originalmente se publicó en La Jornada

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