En Cowboys Nation tienen razones para encontrar la motivación que necesitan y derrotar esta noche a los Rams en su visita al Memorial Coliseum.

Con 62 apariciones en los Play-offs —máximo en la NFL—, Dallas alcanzó 35 victorias en postemporada el fin de semana pasado, cuando venció a los Seahawks 24-22 en la ronda de comodines, y está a un triunfo de empatar a los Steelers de Pittsburgh, que es el máximo ganador en la historia de la Liga.

Para igualar la marca, los jugadores del head coach Jason Garrett tendrán que hacer algo que no consiguen desde 1995: ganar un juego de ronda divisional.

En aquella temporada, los Cowboys, con Troy Aikman en los controles, el corredor Emmitt Smith y el esquinero Larry Brown, consiguieron ganar el último Super Bowl para esta franquicia.

A partir de ese inolvidable día para los fanáticos del equipo de la Estrella Solitaria, cuando Brown interceptó dos pases a Neil O’Donnell para vencer 27-17 a los Steelers y alzar su tercer trofeo Vince Lombardi en cuatro temporadas, los siguientes años han sido decepcionantes.

Después del Super Bowl XXX, Dallas no ha superado la ronda divisional en cinco intentos, dos en casa y tres de visita.

La más reciente, en 2016, cuando en el AT&T Stadium, Packers y Cowboys empataban 31-31 en el último cuarto, con nueve segundos en el cronómetro.

Con tercera oportunidad y 20 yardas por avanzar, Aaron Rodgers lanzó un pase 35 yardas que Jared Cook atrapó majestuosamente, para que con un gol de campo de Mason Crosby de 51 yardas, eliminaran a los novatos sensación Ezekiel Elliott y Dak Prescott.

En su noveno choque en postemporada, los Cowboys podrán tomar revancha de la derrota 20-0 ante Rams en 1985, última vez que se enfrentaron en esa fase.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Universal

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