Canceló su participación en el filme de Sylvester Stallone porque hubo cambios en el guion que no le gustaron; actúa en Belzebuth y Matando cabos: La venganza de Mascarita

CIUDAD DE MÉXICO.- Cuando un actor puede decir no a un proyecto como Rambo 5: Last Blood, cinta que se estrenará este año y en la que compartiría créditos con el estadounidense Sylvester Stallone, los españoles Paz Vega y Óscar Jaenada, la mexicana Adriana Barraza, y Jessica Madsen, entre otras estrellas internacionales, es porque ya se está en las grandes ligas y ese es el caso del mexicano Joaquín Cosío.

“Rambo no la hice, cancelé mi participación porque hubo cambios en el guion y sencillamente no me gustaron; entonces hablé con la verdad y dije que no. A estas alturas sé, intuyo o huelo qué sí me gusta y qué no, así que preferí declinar la invitación”, comentó en entrevista con Excélsior.

Y es que el nayarita se ha convertido en una de las cartas fuertes para productores nacionales e internacionales: ha participado en proyectos como 007 Quantum, El llanero solitario, El infierno, Easbound&Down, Savages, Capadocia, Las Aparicio, Sr. Ávila y Blue Demon entre otros, algo que según el actor se debe a la intuición.

“¿Qué puedo decir?, tengo una buena racha desde hace un par de años o un poco más, me han llegado muy buenas ofertas, muy buenos proyectos. Narcos, que es una gran producción… estrenar Belzebuth, participar en Sonora, que es una de las cintas que más me han gustado de Alejandro Springall, y el guion basado en La ruta de los caídos, de Guillermo Munro, una historia de época ubicada en 1931 cuando los chinos son expulsados de Sonora y Estados Unidos cierra su frontera, ha sido un agasajo”, comentó.

Después de más de una década, el actor vuelve a los zapatos del personaje que lo dio a conocer y lo catapultó a la popularidad:  Mascarita.

“Estoy haciendo Matando cabos 2: La venganza de Mascarita, con ese personaje entrañable que construimos hace 15 años y hoy, volver a interpretarlo con 15 años encima, es algo que cualquier actor quisiera hacer”, externó emocionado por esta segunda oportunidad.

En esta película, Cosío vuelve a reunirse con el elenco original: Tony Dalton, Ana Claudia Talancón, Rocío Verdejo, Gustavo Sánchez Parra y Silverio Palacios.

UN DEMONIO SUELTO

Cosío no ha parado y este viernes 11 de enero estrena Belzebuth, cinta que protagoniza y en la que comparte créditos con Tobin Bell, —actor estadunidense conocido por la cinta Saw—, y com Tate Ellington, en el primer proyecto de terror del director Emilio Portes. En esta película, el actor tuvo que echar mano de su conocimiento en el sacerdocio, pues, la historia gira en torno a fenómenos paranormales y posesiones demoniacas.

“Vengo de una familia totalmente católica, crecí con toda esta imaginería y parafernalia religiosa y durante toda mi primera infancia fui un niño profundamente católico; en algún momento de mi existencia manejé la posibilidad de ser sacerdote, entonces hay un ligue personal a todo este universo de demonios y ángeles, de maldad y bondad, hay fuerzas que puedo entender en relación a lo que planteaba el guion de Belzebuth.

“No puedes ir más allá de lo que te propone el guion, si algo puedo decir de mi carrera es que he tenido el ojo y la suerte para que me lleguen guiones exquisitos y uno bien escrito te da increíbles personajes y Ritter (su rol en Belzebuth) es uno de ellos.

“No soy yo que pasa por todos esos pasajes terribles, es él. Claro le presto mi cuerpo, es un trabajo que me gustó mucho, lo considero muy importante en mi carrera, porque lo veo libre, relajado, dentro de todo su tremendo tormento y simplemente ese era el reto: ¿como hacer una película de terror?, ¿cómo la actúas? Ésa fue la puerta que se abrió y que me dejó ver un interior totalmente negro, porque no había una respuesta, así que exploté el desprecio y odio profundo para recrear la posesión”, ahondó.

Esta película tuvo un proceso de filmación de nueve semanas. Cuatro de ellas fueron en locaciones de Baja California Norte y el resto en foro. Sin embargo, todo el proceso de posproducción fue de casi dos años y medio, porque cuenta con muchos efectos especiales que atrapan al espectador.

“Hacer cine en México es una historia de terror, pero es muy gozoso y en esta película me llena de orgullo compartir con Joaquín, porque definitivamente es de sus mejores interpretaciones, muestra una amplia gama de matices que no siempre tienen todos los personajes, fue un trabajo muy fuerte para todos, pero creo que para él fue mucho más”, señaló Emilio Portes, director y guionista de la cinta.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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