La editorial del Estado mexicano cumple hoy 39 días acéfala; Taibo II todavía espera una resolución legislativa

CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco de una transición inédita, el Fondo de Cultura Económica (FCE) cumple hoy 39 días naturales sin director general, por lo que vive “una situación de gran incertidumbre, en la que todos los posibles movimientos están atorados”, afirma Carlos Villaseñor.

El experto en legislación y política culturales comenta en entrevista que “es desafortunado que la dirección del Fondo permanezca acéfala, porque hay un retraso en los procesos administrativos que debe aprobar el titular, como el cambio de firma en las cuentas. Ésta es una de las cosas urgentes que debe atender la Secretaría de Educación Pública”, de la que depende el sello paraestatal.

Debido al cambio de sexenio, José Carreño Carlón, quien guió el destino de la editorial desde el 15 de enero de 2013, renunció al cargo el pasado 30 de noviembre. Posteriormente, el 21 de diciembre, el editor tuvo que entregar la administración del FCE al gerente general Octavio Díaz, debido a que el escritor Paco Ignacio Taibo II (1949), designado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para ocupar la dirección, no ha podido tomar posesión.

El novelista está imposibilitado para asumir este cargo, debido a que no es mexicano por nacimiento, como lo exige la Ley Federal de las Entidades Paraestatales. La reforma a esta legislación, que suprime el impedimento, fue aprobada en el Senado el 11 de diciembre. Sin embargo, aún espera a ser debatida y aprobada en la Cámara de Diputados.

«El FCE posee una estructura que prevé claramente quién suple la ausencia del director general, pero si esta situación se prolonga irá en detrimento de la paz mental tanto de los trabajadores de la institución, como de los proveedores, autores y editores que trabajan a su alrededor”, advierte Villaseñor.

También destaca que el Fondo “es la única institución del Estado mexicano que tiene vocación internacional; es decir, que se relaciona horizontalmente con otras editoriales de Iberoamérica y con sus corresponsalías en Latinoamérica. La ausencia del timonel creará círculos concéntricos que afectarán poco a poco diversos proyectos”.

Explica que si bien es correcto que el Presidente de la República designe al titular del FCE, el artículo octavo del Estatuto Orgánico del sello especifica que la junta directiva debe nombrar a los dos primeros niveles de servicio público del organismo, a propuesta del director general. Y, como no hay director que proponga a la junta, estos dos altos niveles que le siguen también están en el limbo”.

Otro problema de que el FCE continúe acéfalo, añade Villaseñor, es que no hay quien luche por más recursos. “El presupuesto del Fondo proviene de dos vertientes: los ingresos propios y el subsidio gubernamental. Para este año se proyectó que ambos llegaran a 378 millones de pesos. Y el subsidio propuesto es de 127.8 mdp. No tengo conocimiento de que se haya modificado, pero Hacienda aún no ha creado el sitio en el que desglosa el presupuesto aprobado”.

De hecho, en su último informe trimestral, Carreño Carlón apuntó que en 2018 el Fondo alcanzó un subsidio modificado de 294 mdp, cantidad que cree necesaria sostener para 2019, “para que permita generar ingresos propios por 200 mdp y así completar el presupuesto con un total de 494 mdp y funcionar en sus estándares de producción y venta de libros”.

Villaseñor exige, ante esta afectación, “que se consideren otras alternativas para ocupar la dirección. Es pertinente que todos los mexicanos tengan las mismas oportunidades para desempeñarse en las entidades paraestatales, pero el cambio de la ley se empuja por una persona específica; no es adecuado”.

El gerente general del FCE, Octavio Díaz, y el titular del Órgano Interno de Control, José Daniel Vázquez, rechazaron ayer detallar la forma en que están trabajando ante la ausencia del titular. Y Taibo II, comentó la vocera Sandra Montoya, “no está dando entrevistas”, porque el proceso para la reforma de la ley que le permita ocupar la dirección del sello está en marcha.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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