El robot tiene simulaciones de los músculos importantes del rostro humano, lo que le permite generar expresiones de alegría, pena, curiosidad, confusión, contemplación, pesar y más.

Nota del editor: Este artículo es parte de Smart Creativity, una serie en la que se explora la intersección del alto diseño con la tecnología avanzada.

HONG KONG  .— El campo de la robótica crece rápidamente. Los robots ya pueden ejecutar movimientos complejos con elegancia: saltos mortales hacia atrás , maniobras de parkour e incluso “ tallar ” esculturas clásicas.

Pero ahora llegó Sophia, un robot cuyo atractivo consiste no en actos dramáticos e impresionantes (su tronco suele estar fijo a una base rodante), sino a su apariencia inquietantemente humana, aunada a la capacidad compleja de expresar emociones.

“Todavía no lo logramos del todo, pero Sophia puede representar varios estados emocionales y también puede ver las expresiones emocionales en el rostro humano”, explicó David Hanson, fundador de Hanson Robotics.

El despacho ha desarrollado varias Sophias en su pequeño laboratorio de Hong Kong, en donde puedes encontrar partes de Sophia 20, 21 y 22 esparcidas aquí y allá.

De acuerdo con Hanson, Sophia ahora tiene simulaciones de todos los músculos importantes del rostro humano, lo que le permite generar expresiones de alegría, pena, curiosidad, confusión, contemplación, pesar y más. “En parte del trabajo que estamos haciendo, ella podrá ver tus expresiones y de cierta forma emularlas y tratar de entender, en su propio estilo, qué es lo que podrías estar sintiendo”, dijo Hanson.

Además del aprendizaje profundo y del conjunto de expresiones preprogramadas, la cara de Sophia se construyó con los avances más recientes en tecnología de materiales, lo que significa que luce más suave, más fina y por lo tanto, más realista. En el laboratorio también se estudia la neurobiología y la biología de las expresiones faciales humanas para dar forma a las expresiones mecánicas.

“Ella es una herramienta de la ciencia en el estudio de las interacciones humanas; ahora es una plataforma que permite a la IA [inteligencia artificial] expresar estados emocionales humanos naturales, que es algo que estamos desarrollando: IA realmente emotiva”, dijo Hanson.

Atractivo universal

Cuando Hanson empezó a esculpir a Sophia, quería que la gente de todo el mundo se identificara con su forma. Para ello, analizó las esculturas antiguas de Nefertiti, pinturas chinas antiguas, a Audrey Hepburn e incluso a su esposa en busca de inspiración. Sin embargo, también quería mantener algo de sensibilidad robótica.

“Era muy importante que representara esta intersección entre la humanidad y la tecnología, con la idea intuitiva de que la tecnología puede mejorar a la humanidad, ayudarnos a actualizarnos y alcanzar los estados más elevados del ser”, explicó Hanson.

“De igual forma, [la tecnología puede] provocar estas interrogantes: ¿Qué significa ser humano? ¿Qué es real, qué no lo es? ¿Cuál es la realidad de nuestro futuro, que todavía no existe?”.

Desde que activaron a Sophia en 2016, ha adornado la portada de revistas de moda y fue protagonista de una campaña reciente de Moncler. Durante un evento en el Fashion Weekend de Shanghái, Sophia portó unos brazaletes de cobre impresos en 3D y prendas escultóricas diseñadas por la artista británica Sadie Clayton.

“La razón por la que me interesó trabajar con Sophia fue que fusiona la moda, el arte y la tecnología. Como artista, fue la forma más natural y orgánica de desarrollar mi proceso”, explicó Clayton.

“Creo que es asombrosa por derecho propio. Además, las expresiones que hace, es una sensación realmente hermosa y cálida”.

Además de modelar, se ha presentado en programas de debate y ha hablado en conferencias sobre temas como la inteligencia artificial y la función de los robots. Lo más polémico fue que le otorgaron la ciudadanía saudí, así que es el primer robot que tiene nacionalidad.

“Es uno de los montones de robots que he diseñado y que se ha vuelto realmente famoso a nivel internacional”, dijo Hanson.

“No sé qué tiene Sophia que resuena con la gente, pero espero que podamos desarrollar nuestra IA y nuestros robots de una forma que entablen una conexión emocional profunda”, apuntó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Expansión 

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