El poeta, ensayista y crítico literario Armando González Torres asegura que la obra de Octavio Paz se defiende sola y que a más de dos décadas de su muerte tiene una extraordinaria vitalidad, elasticidad y unos reflejos muy vivos. “Es una obra que sigue siendo actual, que sigue planteando preguntas incómodas, que sigue generando simpatías fervorosas o antipatías, y yo creo que precisamente en eso se basa esta vigencia de la obra de Paz, que sigue siendo profundamente actual”.

Si en Las guerras culturales de Octavio Paz, Armando González Torres aborda las batallas culturales e ideológicas protagonizadas por el autor de El laberinto de la soledad, en su más reciente libro, Los signos vitales. Anacronismo y vigencia de Octavio Paz (Libros Magenta, 2018), el ensayista ofrece un análisis sobre los diversos libros que se han publicado de y sobre Octavio Paz, de 1998 —año de su muerte— a la fecha, un ensayo sobre “Paz polemista” y otro sobre “Piedra de Sol”.

“Paz sigue siendo profundamente actual. No se puede entender el siglo XX poético mexicano sin poemas como “Piedra de Sol”, “Blanco” o “Pasado en claro”, pero tampoco se puede entender todo el tópico de la identidad mexicana sin El laberinto de la soledad; o no se puede entender la noción moderna del amor sin La llama doble, ni se puede entender la poética contemporánea sin Los signos en rotación y sin El arco y la lira; es un autor de clásicos en muy distintos géneros y yo creo que eso lo hace muy vivo”, señala González Torres en entrevista.

El ensayista y poeta asegura que le interesaba volver a Paz y hacerle una suerte de examen de sus signos vitales. “En vida es inobjetable esta afirmación de que Paz fue el escritor hispanoamericano que tuvo una mayor influencia global en todos los sentidos, como artista, como pensador y como intelectual público”.

Dice que se puede mencionar a Pablo Neruda como poeta, o decir que ha habido intelectuales públicos con mucho peso, como Vargas Llosa, pero González Torres señala que nadie como Octavio Paz tuvo estas dimensiones en una sola persona, y que no se ha dado este fenómeno de que un autor haga cantar y haga pensar al idioma español.

Lo que sorprende a González Torres no es la notoriedad que Paz tuvo en vida, sino cómo esta vigencia continua y cómo el fenómeno de la posteridad ha crecido exponencialmente y el interés por su obra se aviva en todas las disciplinas. “Creo que estos signos de vitalidad responden a que el capital cultural es un inmenso, Paz es mucho más que una ideología, es un patrimonio nacional y es muy importante ese apoyo, gracias a ello se han seguido recuperando partes de su obra y figura, con epistolarios, con homenajes, con ediciones conmemorativas”.

Por eso Los signos vitales. Anacronismo y vigencia de Octavio Paz es central: da un repaso sobre los libros que lo han abordado desde la poesía, la teoría literaria, la política y las artes plásticas, pero también muestra cómo se convirtió en personaje de novelas como Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, o Los huesos olvidados, de Rivero Taravillo.

“Lo que trata de reunir este libro son reseñas de algunos de los libros significativos que han aparecido sobre Paz; hay una sección de algunas antipatías legendarias de Paz, su amistad con Albert Camus, o su enemistad hipotética con los infrarrealistas y Roberto Bolaño; además hay una sección donde me ocupo de su poesía y, por otro lado, su faceta de polemista”, concluye Armando González Torres.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Universal

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