Desde su descubrimiento en 2008 hasta los ensayos clínicos que se están realizando actualmente en hospitales como el Gregorio Marañón de Madrid y la Clínica Universidad de Navarra. Todos y cada uno de los pasos en la vida de la molécula anticancerígena BO-112 tiene sello íntegramente español. Un orgullo científico que aunque aún está en fase de experimentación, no sólo acaba de demostrar su seguridad, también arroja los primeros datos de su potencial terapéutico en pacientes con cáncer resistente.

Desde octubre de 2016 se han tratado a 28 pacientes con tumores sólidos, tales como cáncer de pulmón, melanoma y tumores renales. En 16 de ellos, la terapia ha consistido únicamente en aplicar BO-112 y, dados los buenos resultados de seguridad, este año el equipo de investigadores decidió introducir una novedad que «creíamos que podía funcionar», expone Iván Márquez Rodas, oncólogo médico del Hospital Gregorio Marañón y codirector del proyecto. «Hemos probado la combinación de esta molécula experimental con otra inmunoterapia con anticuerpos anti PD1 (nivolumab o pembrolizumab) que por sí sola no había funcionado previamente en 12 de las personas reclutadas».

Los resultados que se desprenden de este ensayo clínico fase I son muy esperanzadores, ya que además de no registrarse efectos secundarios graves, se ha observado que el tándem BO-112 y anticuerpos anti PD1 es capaz de controlar la enfermedad en un 58% de los casos y producir una reducción del volumen tumoral en el 17%. Es decir, la nueva combinación «ha conseguido actuar en tumores resistentes a la inmunoterapia», subraya el especialista.

En este punto, cabe recordar que entre el 30% y el 50% de los pacientes sometidos a la inmunoterapia con anticuerpos PD1 no responden favorablemente. Muchos de ellos ya no tienen opción terapéutica posterior y esta alternativa supondría una forma de rescate para este tipo de tumores resistentes. No obstante, advierte Márquez Rodas, «estos datos aún se deben considerar preliminares».

La intención ahora es «seguir avanzando en el conocimiento del perfil de seguridad, mecanismos de acción de BO-112 así como averiguar si hay más eficacia y cuánto de duradera es ésta en pacientes a los que no les ha funcionado una terapia previa con anti PD1. Además, no descartamos seguir investigando en otros tipos de tumores y en otras líneas de tratamiento», argumenta el oncólogo.

BO-112 se confirma por lo tanto como la primera inmunoterapia desarrollada íntegramente en España. Nació en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en 2008. Dos años después, la start-up española Biocontech se encargó del desarrollo industrial de este fármaco y ahora siete hospitales españoles están reclutando nuevos candidatos para poder contrastar la eficacia de los resultados. A día de hoy, aquellos en los que no hayan funcionado los anti PD1.

Una peculiaridad de BO-112 es que es inmunoterapia intratumoral. Es decir, se administra por vía inyectada directamente dentro de las lesiones tumorales. Se persigue un efecto de vacunación in situ. Según relata Márquez Rodas, «el objetivo es que produzca una reacción contra el tumor y también proinflamatoria para que el sistema inmune reconozca al tumor y que despierte una respuesta inmunitaria, ayudando a la respuesta inmune en el resto del organismo». En la misma línea, Ignacio Melero, inmunólogo de la Clínica Universidad de Navarra y codirector del trabajo, explica que si la vía de administración fuera sistémica, «en el resto del organismo inhibiríamos mecanismos que frenan esa respuesta inmunitaria».

 

Esta nota originalmente se publicó en El Mundo

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