CIUDAD DE MÉXICO.- Para el siguiente año, los ahorradores del sistema financiero mexicano deberán pagar más impuestos por las ganancias o rendimientos que obtengan sobre sus ahorros.

De acuerdo con la Ley de Ingresos de la Federación (LIF), enviada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador al Congreso de la Unión para su discusión y aprobación, los intermediarios financieros que paguen intereses a sus clientes deberán retener una mayor proporción de impuestos, más del doble de lo que se retuvo en 2018.

“Durante el ejercicio fiscal de 2019 la tasa de retención anual a que se refieren los artículos 54 y 135 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta será del 1.04%”, determinó la nueva administración en el artículo 21 de la LIF.

Hay que resaltar que dicha retención en 2018 fue de sólo 0.46%, lo que implica que el gravamen aplicable a los ahorradores del país aumentaría en 126%; aun cuando una de las promesas del nuevo gobierno era no aumentar los impuestos ni crear nuevos.

Según la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), en su artículo 54, esta retención deben aplicarla las instituciones que componen el sistema financiero que efectúen pagos por intereses, es decir, bancos, seguros, fondos de ahorro e intermediarios financieros no bancarios, “deberán retener y enterar el impuesto aplicando la tasa que al efecto establezca el Congreso de la Unión para el ejercicio de que se trate en la Ley de Ingresos de la Federación sobre el monto del capital que dé lugar al pago de los intereses, como pago provisional”.

Esta nota originalmente se publicó en Vanguardia

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