Si las abejas desaparecen, sería cuestión de un par de años para que la humanidad se acabe, comenta el apicultor Alfonso Cestelos, pues la frase del científico Albert Einstein es una amenaza latente ante la caída poblacional que vive este insecto a nivel mundial.

La abeja es capaz de polinizar tres cuartos de todas las plantas del mundo, lo que representa de manera directa el 80 por ciento de lo que una persona consume al día, labor que si fuese pagada, costaría al año 152 billones de euros a la economía mundial, comenta el co-fundador del grupo “AlpicultoresMX”.

“Al tener su cuerpo lleno de pelos, cuando caminan en la flor, el polen se le va pegando, además de tener un efecto electrónico que atrae más al polen, permitiendo que sea más fácil el pasar el polen de flor en flor, volviéndola en el polinizador más eficiente y más importante en el mundo”, explicó.

Destacó que de 2010 a 2016 se perdió el 25 por ciento de la cantidad de colmenas en México, y a nivel mundial, en el año 2006 se contabilizaron 70 millones de abejas en el mundo, que en los siguientes diez años disminuyeron a 52 millones.

Liborio Carrillo Miranda, responsable del módulo de Apicultura de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, resalta a su vez que en México existe un millón 900 mil colmenas, que en su mayoría son abejas híbridas -una cruza de la abeja africana que entró a México en los años 80 y la abeja europea-.

Detalló que de las nueve especies de abeja que hay en el mundo, aquí predomina la abeja melliferas, y cinco razas.”En México hay apis mellifera mellifera que se conoce como abeja europea, apis mellifera lingustica, apis mellifrera cerana, apis mellifera caucasica y la alpis mellifera scutellata o abeja africana”.

 

Pero también hay abejas nativas que son las trigonas, que “no pican, muerden, pues tienen una biología diferente y son importantes para el ecosistema por que participan en la producción de los cultivos”.

Ambas se enfrentan a múltiples factores de riesgo como son aspectos biológicos, enfermedades, el uso de productos transgénicos en cultivos como herbicidas y plaguicidas, la contaminación en lagos y ríos, entre otros.

Y a pesar de que las abejas se puedan recuperar fácilmente, si la perdida es muy grande, la polinización que se necesita para atender la demanda por parte de los humanos y el ecosistema, no sería alcanzable.

El especialista destacó que en México se cuenta con normas de control de la abeja africana y del parásito que mata a las abejas: “Varroa”, además de que se busca estimular la producción de miel y a su vez asegurar que este alimento alcance los estándares deseados a nivel internacional.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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