Los científicos aseguran que los padres deberían hacer todo lo posible para limitar el contacto (los golpes) en los deportes, sobre todo en la práctica antes de los partidos.

(CNN) – Sus jóvenes cerebros se desarrollaban con normalidad, sin señales de problemas psicológicos, neurológicos o de desarrollo. Ninguno había tenido una conmoción cerebral, pero después de una temporada de fútbol americano, 24 niños -de entre 9 y 18 años- que tuvieron impactos más frecuentes en la cabeza mostraron signos de daño en el desarrollo cerebral, según una investigación reciente.

“La exposición repetitiva al impacto en la cabeza puede tener un efecto acumulativo en los cerebros en desarrollo de los jóvenes jugadores de fútbol”, señaló Gowtham Krishnan Murugesan, coautor del estudio e investigador asistente de radiología en el UT Southwestern Medical Center en Dallas.

En el estudio, 60 jugadores de fútbol americano (de la categoría infantil y juvenil) que no tenían antecedentes de traumatismo craneal o problemas de desarrollo usaron un sistema de telemetría que mide la magnitud, la ubicación y la dirección de los impactos en la cabeza. Los investigadores no se enfocaron en si el impacto causó una conmoción cerebral, solo si se produjo un impacto.

Los niños se clasificaron en dos categorías: jugadores con alto impacto acumulativo en la cabeza (24 menores) y jugadores con bajo impacto acumulativo en la cabeza (36).

Antes de comenzar a jugar, cada niño se sometió a un escaneo funcional en estado de reposo, conocido como fMRI. Luego los escaneos se repitieron al final de la temporada de fútbol porque los investigadores intentaban ver de qué manera la exposición a golpes repetitivos afecta el proceso normal de “poda” sináptica en el cerebro que ocurre durante la adolescencia.

“La poda es una parte esencial del desarrollo del cerebro”, dijo Murugesan, comparando el proceso con la manera en que un árbol debe podarse, eliminando ramas muertas o innecesarias, para mantenerse saludable y favorecer su crecimiento.

“Se ha demostrado que la alteración en la poda normal está relacionada con conexiones más débiles entre las diferentes partes del cerebro”, dijo.

Después de comparar los resultados de la resonancia magnética con el nivel de impacto del jugador, los investigadores descubrieron que los menores en el grupo de alto impacto sufrieron daños en el proceso de poda de sus cerebros después de una temporada de practicar el deporte.

“Nuestro estudio ha encontrado una disminución significativa en la poda de materia gris en la red neuronal por defecto, que está involucrada en funciones cognitivas superiores, como la planificación y el control de los comportamientos sociales”, expuso Murugesan.

Aunque “los años de adolescencia son un momento crítico para el desarrollo del cerebro, la remodelación del cerebro o la poda sináptica, este fue un estudio a corto plazo y no monitoreó a los jugadores de forma longitudinal durante varios años. Por tanto realmente no sabemos la aplicación completa”, advirtió sobre el estudio el doctor Julian Bailes, director de neurocirugía y codirector del NorthShore University HealthSystem Neurological Institute, que no participó en la investigación.

A decir del neurólogo Richard Isaacson de Weill Cornell, quien tampoco participó en el estudio, la investigación es prematura y los resultados no necesariamente se “traducen en un resultado clínico o cognitivo”. Por ende se necesita más desarrollo para ver si la disminución de la poda cerebral afectó permanentemente la función cognitiva del niño o si la plasticidad natural del cerebro le permitió repararse a sí mismo.

“Llamaría a esto un estudio piloto. La conclusión sería que necesitamos estudios longitudinales más robustos con una evaluación previa y posterior de algo más que imágenes cerebrales. El estudio también debe medir la función cognitiva y neurológica y buscar cambios”, dijo Isaacson.

En tanto aprendemos más sobre el tema, Isaacson dijo que los padres deberían hacer todo lo posible para limitar el contacto (los golpes) en los deportes, “sobre todo en la práctica antes de los partidos, donde de acuerdo a los estudios se producen la mayoría de los contactos”.

Bailes señaló que la precaución debe extenderse a todos los deportes, no solo en el fútbol americano. “En el fútbol, en el hockey, en las luchas. En cualquier deporte que tenga el potencial de colisión e impacto en la cabeza”, apuntó.

Esta nota originalmente se publicó en Expansión
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