A pesar del despliegue en todo el país de casi 90 mil policías, miles de manifestantes desafían a los agentes y provocan disturbios en París y en ciudades del sur, como Burdeos, Toulouse, Marsella, Lyon o Nantes

PARÍS.- La violencia cundió hoy en varias regiones de Francia a pesar del gran operativo de seguridad desplegado por el gobierno del presidente Emmanuel Macron, para evitar disturbios durante la nueva jornada de protestas del movimiento de los ‘chalecos amarillos’.

Los disturbios se producen pese a que las autoridades habían desplegado un dispositivo excepcional en todo el país, con un operativo de cerca de 90 mil policías.

Enfrentamientos entre manifestantes y policías estallaron este sábado en París y en varias ciudades del sur, como Burdeos, Toulouse, Marsella, Lyon o Nantes, en el cuarto sábado consecutivo de protestas de los ‘chalecos amarillos’.

A la espera del recuento definitivo, hasta la noche local un total de mil 385 personas habían sido arrestadas en todo el país, anunció el ministro de Interior, Christophe Castaner.

Castaner precisó que alrededor de 125 mil personas se manifestaron en toda Francia, entre ellas 10 mil en París.

Además, de acuerdo con un portavoz de Prefectura, hay contabilizados 55 heridos, de ellos tres policías, a causa de los disturbios.

Los primeros choques entre fuerzas del orden y manifestantes, con cargas y lanzamientos de gases lacrimógenos, se produjeron ya a primera hora de la mañana en la avenida de los Campos Elíseos, que era el principal punto de concentración de los “chalecos amarillos”.

Pero los enfrentamientos más graves -con quema de coches o destrucción de mobiliario urbano para con él levantar barricadas- tuvieron lugar al ser dispersados algunos radicales en las zonas adyacentes, como la avenida Marceau o en torno al parque Monceau, así como en los Grandes Bulevares y cerca de la estación de Saint Lazare.

Con carácter preventivo, y tras la experiencia del vandalismo del pasado sábado, permanecía cerrada en esas zonas la mayor parte de los comercios, empezando por los grandes almacenes.

También estuvieron cerrados importantes monumentos y museos de París, como la torre Eiffel o el Louvre.

Además, desde primera hora de la mañana, 36 estaciones del metro y del tren de cercanía permanecieron clausuradas.

Una marcha de ‘chalecos amarillos’, que congregó pacíficamente a varios miles de personas en las calles de Burdeos (sudoeste), degeneró al final del recorrido en la plaza de la alcaldía de la ciudad, donde los manifestantes lanzaron cocteles molotov, conforme a la agencia AFP.

Las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos contra los alborotadores, que también incendiaron barricadas y lanzaron rocas y adoquines.

En Marsella estallaron choques entre la policía y cientos de manifestantes, la mayoría encapuchados, al caer la noche, tras una marcha pacífica en la que participaron unas 2 mil personas.

La tensión era también palpable en Toulouse (suroeste), donde la policía intentaba repeler fuera del centro de la ciudad a varios miles de manifestantes.

Según las autoridades, unas 2 mil personas protestaron en Toulouse por la tarde. Unas 20 personas fueron detenidas.

Al margen de las acciones violentas, los ‘chalecos amarillos’ organizaron bloqueos o filtraron el paso de vehículos en decenas de lugares por todo el territorio francés, en particular en algunos puntos estratégicos de la red de autopistas.

El movimiento de los ‘chalecos amarillos’ nació a finales de octubre, desvinculado de cualquier partido político o sindicato, contra el alza de un impuesto a los carburantes.

Respaldado principalmente por los franceses que viven en la periferia, provincias o zonas rurales, se ha convertido en un movimiento de hartazgo generalizado contra la política fiscal y social del gobierno.

Según el secretario francés de Estado de Interior, Laurent Núñez, por la mañana se había contabilizado a 31 mil personas en las acciones organizadas por los “chalecos amarillos”, de ellas 8 mil en París.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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