El ejecutivo automotriz fue detenido en Japón, pero no se le han presentado cargos, y el sistema penal del país dificulta que haga una declaración pública.

HONG KONG .- Carlos Ghosn fue arrestado en Tokio bajo sospecha de malversación financiera hace más de dos semanas, pero el mundo no ha escuchado ni una palabra del ícono de la industria automotriz desde entonces.

Las razones de su silencio tienen mucho que ver con el sistema legal de Japón.

El ejecutivo multimillonario fue despedido como presidente de Nissan y Mitsubishi Motors, y marginado en Renault, a pesar de que los fiscales aún no han presentado ninguna acusación formal en su contra.

Una acusación sería un mal presagio para Ghosn. Mas del 99% de las personas acusadas de un delito en Japón son eventualmente condenadas.

Ghosn ha contratado abogados para que lo representen, pero no ha emitido ninguna declaración pública.

¿Por qué el silencio?

A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, es raro que los sospechosos de delitos en Japón comenten públicamente sobre los procedimientos legales, incluso que nieguen las acusaciones.

La relación entre un sospechoso y los fiscales en Japón puede ser como un juego de póquer en el que ninguna de las partes quiere revelar demasiado, especialmente en las primeras etapas del proceso.

“Por lo general, un buen abogado de defensa penal aconsejaría al cliente que permanezca en silencio”, dijo Kana Sasakura, profesora de Derecho Penal de la Universidad Konan en Kobe. “Si hablan, podría ser perjudicial”.

Los fiscales aún no han anunciado los detalles completos de las acusaciones que están interponiendo contra Ghosn. Cualquier cosa que él y sus abogados digan ahora podría ser usado en su contra más adelante si los fiscales presentan más acusaciones.

Incluso después de más de dos semanas de detención, es poco probable que Ghosn esté al tanto del alcance de las acusaciones en su contra, dijo Sasakura.

El ejecutivo también enfrenta obstáculos prácticos para difundir un mensaje público. Las visitas de abogados, familiares y amigos están estrictamente controladas por los fiscales, lo que dificulta que los sospechosos establezcan una defensa o den su versión de los hechos a los medios de comunicación.

¿Cómo funciona el sistema penal de Japón?

Los fiscales tienen un enorme poder en el sistema japonés.

Después de un arresto, pueden retener a un sospechoso durante 72 horas sin acusarlo de un delito. Pueden extender ese plazo hasta 20 días con la aprobación del tribunal. Después de eso, los fiscales pueden alegar nuevos delitos y volver a arrestar al sospechoso, iniciando todo el proceso nuevamente.

Durante este tiempo, los fiscales generalmente revelan algunos detalles sobre el caso públicamente, pero a menudo filtran información a los medios locales para ayudar a generar un impulso a su favor.

Japón tampoco tiene una fianza previa a la acusación, por lo que los sospechosos permanecen en la cárcel durante todo este proceso. No es usual, pero pueden ser sometidos a largos interrogatorios sin la presencia de su abogado.

Los fiscales pretenden cansar a los sospechosos y hacerlos confesar, y en ese punto los acusan formalmente. Luego, el caso procede a juicio, donde se dicta una sentencia.

Presumiblemente, tratar de obtener una confesión de al menos uno de ellos es una meta, dijo Colin Jones, profesor de Derecho de la Facultad de Derecho Doshisha de Kioto, refiriéndose a Ghosn y al exdirector de Nissan, Greg Kelly, quien también fue arrestado por sospechas financieras de malversación.

Jones y otros estudiosos legales han criticado el sistema por estar demasiado sesgado en favor de los fiscales. Pero los propios fiscales desestiman esas quejas.

“Cada país tiene su propios antecedentes, historia y cultura”, dijo Shin Kukimoto, un fiscal adjunto de Tokio en una conferencia de prensa sobre el caso de Ghosn la semana pasada.

“Me pregunto si es justo criticar [al sistema de justicia de Japón] porque es diferente al de sus propios países”.

¿Qué es probable que suceda?

Con base en las denuncias que se han hecho hasta el momento, Ghosn podría enfrentar hasta 10 años de prisión si eventualmente es declarado culpable. Pero es poco probable que haya confesado algo, dicen los expertos, y hasta podría negarse a hablar con los fiscales.

Después de mantener a un sospechoso de tan alto perfil durante tanto tiempo, sería muy embarazoso para los fiscales liberarlo sin cargos.

“Habrá un alboroto público si los fiscales deciden no procesar a Ghosn”, dijo Sasakura.

 

Esta nota originalmente se publicó en Expansión

 

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