La sociedad francesa está indignada luego de que se difundieran imágenes de un grupo de estudiantes en el piso y siendo apuntados con un arma por elementos de la policía.

En las imágenes difundidas incluso por varias cadenas de televisión locales, se muestran a 146 jóvenes arrodillados ante agentes policiales que los vigilaban.

Los estudiantes se habían mostrado críticos con las reformas educativas del gobierno francés.

En un intento último de apaciguamiento, el primer ministro, Édouard Philippe, recibió en la noche del viernes a un grupo de chalecos amarillos.

Tras la difusión de estas imágenes, distintas organizaciones estudiantiles salieron a marchar este viernes, aunque las autoridades galas anunciaron que habrá investigaciones sobre el procedimiento policial, incluida la filtración del video. Un comentario que se escucha en el registro desató la molestia ciudadana: “Esto sí que es una clase obediente”.

El Defensor de los Derechos de Francia, Jacques Toubon, anunció la apertura de una pesquisa “sobre las condiciones en que se desarrollaron las detenciones”. En paralelo el líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martinez, adviertió en Le Monde que “el gobierno juega con fuego. No se le pega a los niños”.

Las muestra de indignación se perciben en los chalecos amarillos colgados en las ventanas de los edificios, los rayados reiterando el pedido de dimisión de Macron y también en la marcha de estudiantes que llegó hasta la plaza de la pepública de París donde protestaron colocándose de rodillas y con las manos sobre la nuca.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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