El fideicomiso lanzó una oferta para recomprar hasta 1,800 millones de dólares  de bonos MEXCAT, aunque días después un grupo de inversionistas con dichos instrumentos rechazó la oferta.

“Realmente nadie sabe qué es lo que va a pasar. Los tenedores van a negociar y van a pedir que se les pague, no tienen por qué asumir una pérdida”, dijo Valeria Moy, directora de México, ¿Cómo Vamos? en entrevista con Forbes México.

AMLO, antes de asumir, anunció a finales de octubre que su gobierno acataría los resultados de una controvertida consulta popular en la que ganó la opción de no seguir adelante con las obras del proyecto, valorado en unos 13,300 millones de dólares.Aunque, si fuera exitoso el plan de recompra, algunos cuestionan el que el gobierno de AMLO siga este esquema pues serán los ciudadanos, a través de sus impuestos, los que paguen los platos rotos por la decisión de cancelar el proyecto en Texcoco. Con ello, se revivirá un capítulo del Fobaproa, el oneroso rescate bancario de los 90s, al convertir deuda privada en pública.

“Sí es un rescate, en eso es muy similar al Fobaproa, aunque también hay diferencias: en primer lugar aquí no hay un quiebre financiero”, dijo Moy.“Es parecido al Fobaproa”, explicó. “Están haciendo una operación financiera para liquidar los bonos antes de cancelar las obras. Si logran la recompra, esos bonos ya no sirven para nada, el deudor es el estado, se iban a pagar con el (impuesto de uso de aeropuerto), pero si los compra se acaba su periodo de vida”, explicó.

“Pero muchos de esos recursos ya se usaron en construir parte de la obra, ahora todo ese dinero se va a tirar a la basura”, afirmó la experta en políticas públicas.

 

Esta nota originalmente se publicó en Forbes

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