El Parlamento británico publica 250 páginas de emails donde Zuckerberg y otros dirigentes discuten cándidamente cómo beneficiarse de toda su información

Docenas de emails y documentos internos de Facebook entre 2012 y 2015 muestran el debate en la compañía sobre cómo beneficiarse con la creciente cantidad de datos de sus usuarios de los que disponían. La revelación procede del comité del Parlamento británico que se encarga de investigar el caso de Cambridge Analytica,las fake news y la posible manipulación de elecciones en redes. La semana pasada Mark Zuckerberg declinó viajar a Londres para testificar sobre estos documentos, que están bajo secreto de sumario en EU.

Facebook permitió mantener acceso a sus datos a compañías como Airbnb o Netflix después de cerrarlos para el resto de desarrolladores: “Nos permitirán ver ‘todos los amigos’, no solo a los amigos conectados”, escribía un empleado de Netflix en febrero de 2015. “No está claro cómo Facebook decidía qué compañías debían seguir teniendo acceso a los datos y cuáles no”, dice el diputado Damian Collins, presidente del comité del Parlamento.”

Collins anunció en un tuit su decisión de publicar los documentos: “Creo que hay un interés público considerable en publicar estos documentos. Levantan dudas importantes sobre cómo Facebook usa los datos, sus políticas para trabajar con desarrolladores de apps y cómo ejerce su posición dominante en el mercado de redes sociales”.

La lectura de los emails muestra continuos debates internos sobre cómo lograr más beneficios sin pisar ninguna línea roja que activara futuros problemas de privacidad.

En los mensajes se aprecia la candidez de esos debates en Facebook sobre cómo extraer nuevos ingresos de los datos de usuarios que manejaba la red social: “He estado pensando mucho sobre el modelo de negocio de la plataforma este fin de semana”, escribía Mark Zuckerberg en un email en octubre de 2012. “Login con Facebook es siempre gratis. Poner contenido en Facebook es siempre gratis. Leer lo que sea, incluido los amigos, cuesta mucho dinero. Quizá en el orden de $0,10 por usuario cada año”. Según Zuckerberg ese dinero podía pagarse con anuncios en la plataforma o, si no suma lo suficiente, “pagar directamente una tarifa”.

La falta de comprensión de las posibles consecuencias de sus decisiones es especialmente iluminador hoy, años después, tras el escándalo de Cambridge Analytica: “Soy escéptico de que haya tanto peligro de filtración de datos como piensas”, escribía Zuckerberg también en octubre de 2012. “Creo que filtramos información a desarrolladores, pero no puedo pensar en ninguna instancia donde esos datos se hayan filtrado de desarrollador a desarrollador y hayan causado un problema real para nosotros. ¿Tenéis algún ejemplo de esto?” En 2012, que sea público, no había habido ninguna filtración aún. El caso de Cambridge Analytica ocurriría al año siguiente. En 2015 Facebook cerraría el acceso a su plataforma a todos los desarrolladores excepto a empresas elegidas.

En un email de febrero de 2015, un ingeniero de Facebook escribía que una función de la app de Facebook para móviles Android que “subiría continuamente” el historial de llamadas y de SMS de usuarios era “algo con mucho riesgo desde un punto de vista de relaciones públicas”. En otro mensaje, el mismo ingeniero explicaba que los usuarios no necesitaban ser alertados para que dieran permiso al activar esta función.

Facebook ha respondido a la publicación de los documento. Son “solo parte de la historia”. “Seguimos convencidos de los cambios que hicimos en 2015 para impedir que una persona compartiera los datos de sus amigos con desarrolladores”,dice la compañía en un comunicado. “Como todas las empresas, tuvimos muchas conversaciones internas sobre las maneras en que podemos construir un negocio sostenible para nuestra plataforma. Pero los hechos son claros: nunca vendimos datos de gente”.

El Parlamento logró los documentos internos de Facebook por un proceso raramente usado: el sargento de armas del Parlamento visitó en su hotel de Londres al fundador de la empresa de desarrollo de apps Six4Three a finales de noviembre. Allí le anunció que estaba obligado a ceder la documentación que poseía sobre Facebook, a pesar de ser ciudadano norteamericano. Six4Three poseía documentación tras haber denunciado a Facebook en Estados Unidos por los cambios de privacidad que le llevaron cerrar su app Bikinis, que permitía buscar fotos de tus amigos en bañador.

 

Esta nota originalmente se publicó en El País

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