El ataúd con los restos del exmandatario estadounidense llegará este lunes a Washington desde Texas para el funeral de Estado que se realizará el miércoles

HOUSTON.- Familiares y antiguos empleados del expresidente de Estados Unidos, George H.W. Bush, realizarán una breve ceremonia el lunes en la base de la Guardia Aérea Nacional de Texas, en las afueras de Houston, cuando coloquen su ataúd a bordo del Air Force One para su traslado a Washington.

Dos de sus hijos, el expresidente George W. Bush y Neil Bush, acompañarán el cuerpo del mandatario número 41 de Estados Unidos en el avión presidencial, en un vuelo llamado ‘Misión Aérea Especial 41’ hasta la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington.

El cuerpo de Bush yacerá en el Capitolio hasta el miércoles, cuando está previsto un funeral de Estado en la Catedral Nacional.

Bush murió el viernes por la noche en su casa de Houston, siete meses después del fallecimiento de su esposa Barbara.

Después de los servicios en Washington, el jueves se realizará otro funeral en Houston seguido del entierro en la Biblioteca Presidencial Bush, en Collage Station, Texas.

Bush fue dos veces vicepresidente del también republicano Ronald Reagan antes de llegar a la Casa Blanca de 1989 a 1993, cuando puso fin a la Guerra Fría y derrotó al Ejército del presidente iraquí Saddam Hussein en la Guerra del Golfo.

No logró ser reelecto debido a que rompió una promesa de no subir impuestos.

El presidente Donald Trump ordenó al gobierno federal cerrar el miércoles, mientras que la bolsa de valores de Nueva York y el Nasdaq tampoco operarán ese día.

El recuerdo de George y Barbara Bush está presente en el vecindario donde vivió, en un monumento en su honor en un parque de la ciudad y en el aeropuerto que lleva su nombre.

Christy Smith se acercó el fin de semana a presentar sus respetos al presidente Bush ante una estatua de bronce en un parque de Houston.

“Fue un buen ejemplo para todos”, dijo Smith, de 39 años.

“Era siempre amable y trataba a las personas con igualdad”, añadió.

Esta nota originalmente se publicó en Excélsior

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