La medicina tradicional es la alternativa de salud más viable para el sector poblacional más pobre y alejado de las zonas urbanas, por lo que los médicos alópatas deben de aprender a convivir con estas alternativas, afirmó el experto Javier García de Alba García.

El jefe de la Unidad de Investigación Social, Epidemiología y Servicios de Salud, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aseguró que entre 80 y 90 por ciento de las personas resuelven sus problemas físicos a través de la medicina tradicional.

“La gente no va a dejar de acudir a su acervo cultural, y si tomamos en cuenta que 80 por ciento de nuestra población está en la pobreza o extrema pobreza, y que entrar a la atención en salud de las instituciones públicas tiene ciertas reglas, muchas personas no optan por esos espacios”, afirmó.

Resaltó que esto es común en las zonas rurales más apartadas y en las más marginadas de las ciudades, pues la accesibilidad a los servicios de salud no es fácil.

Lo anterior lo dio a conocer en el marco del Primer Simposio de Terapias Alternativas y Tradicionales, organizado por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Aseguró que los médicos y las instituciones de salud “deben ser más humildes” en la atención al paciente y en la forma en que abordan las enfermedades.

“El modelo de atención tal como está instituido no es lo mejor, debería haber equipos de salud con más nutriólogos, trabajadores sociales, educadores físicos y psicólogos, que den atención integral al paciente; porque el médico solo está entrenado para el diagnóstico terapéutico de la enfermedad, pero para la prevención está poco entrenado”.

Durante la conferencia inaugural del simposio, García de Alba García dijo que los médicos tienen muchas limitantes terapéuticas, y que la atención sanitaria se ha deshumanizado; por lo tanto, requiere que los profesionales de la salud hagan autocrítica.

Afirmó que, aunque en México hay un reconocimiento de la multiculturalidad y la Constitución ordena el aprovechamiento de la medicina tradicional, no existe un marco legal que sustente estas alternativas médicas.

Añadió que, incluso, algunas de estas prácticas han quedado fuera del marco regulatorio, sin que esto impida que se practiquen de manera común.

“Esto implica que hay que dar una atención comprensiva desde el punto de vista cultural y no desde el punto de vista etnocéntrico, asumiendo que yo soy el que sé y el otro es el subordinado. Esto necesita una relación más horizontal y un respeto por el otro”, declaró.

Aseguró que en nuestro país se han formado recursos humanos en homeopatía y otras prácticas no alópatas que están haciendo frente al “modelo médico hegemónico, que sobre todo está haciendo dinero y no nos está dando salud”, recalcó.

Con investigación de Excélsior

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