Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, el costo financiero de la deuda —que se refiere al pago de comisiones, intereses y amortizaciones— creció 112%, al pasar de 305,118.5 millones de pesos en el 2012 a lo que se aprobó para este año por 647,479.8 millones de pesos, es decir, se duplicó en los últimos seis años.

En los anexos estadísticos del Sexto Informe de Gobierno, se observa que este incremento se debió principalmente al crecimiento del pago de intereses por deuda externa, pues entre el 2012 y el 2018 creció 160%, al pasar de 75,526 millones de pesos a 196,704 millones.

Lo que se pagó del costo financiero de la deuda interna creció 91% en el sexenio de Peña Nieto. Cuando llegó a la presidencia, se destinaron 216,262 millones de pesos, mientras que en el último año de su administración se contemplaron 412,606 millones de pesos.

En su último informe de gobierno, se menciona que el incremento del costo financiero de la deuda se debió principalmente a mayores pagos de intereses y de recursos a los programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca, lo que se denomina como saneamiento financiero.

No obstante, el documento refiere que, pese a lo anterior, se tuvo un buen manejo de la deuda, pues se buscó adelantar el pago de amortizaciones para aprovechar cuando había menores tasas de interés, o bien, se logró financiamiento más barato para el 2019.

“México ha sido un buen alumno del mercado financiero en razón de no declarar moratoria desde 1982, lo que le favorece para que los mercados acepten hacer una renegociación”, expresó Raymundo Tenorio, economista del Tecnológico de Monterrey.

Pemex y CFE, deudas considerables

Tenorio, quien también es experto en política fiscal, explicó que el alto pago del costo financiero de la deuda es resultado del endeudamiento que se tuvo en éste y otros gobiernos, donde se tenían tasas de interés bajas o al menos estables.

“En este sexenio, las tasas fueron más volátiles, sobre todo dentro del país, además, este costo financiero también proviene de las deudas que emitieron Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por ellos también se pagó un alto costo financiero de la deuda del sector público”, expuso.

Por las empresas productivas del Estado, en el 2012 se destinaron 48,175 millones de pesos al pago del servicio de la deuda; mientras que para el 2018 se aprobaron recursos por 136,185 millones de pesos, es decir, se incrementó 183% en los últimos seis años.

El mayor aumento provino del endeudamiento externo que adquirieron, que creció 300%, al pasar de 30,730 millones de pesos en el 2012 a 122,969 millones de pesos para el cierre de este año.

Por el endeudamiento interno que adquirieron tanto Pemex como CFE, el costo de sus intereses se redujo en 24%; al inicio de este gobierno, se pagaron 17,444 millones de pesos, y, en el 2018, se aprobaron recursos por 13,215 millones de pesos.

Costo financiero es mayor que superávit primario

Si bien el gobierno de Enrique Peña Nieto logró en el 2017 obtener un superávit primario por 304,765 millones de pesos, el costo financiero de la deuda fue 1.7 veces mayor, con un total de 533,115 millones de pesos.

“Lo que significa es que ese ahorro que generaste entre el flujo de ingresos y gasto no te alcanza siquiera para cubrir la deuda de intereses. Lo más conveniente es que tu superávit sea equivalente al menos al costo financiero de la deuda”, planteó Tenorio.

El 2017 fue el primer año en que se obtuvo un superávit primario por 304,765 millones de pesos, lo cual no se había observado desde el 2009, pero se debió principalmente por el remanente de operación del Banco de México.

Para el 2018, la actual administración mantiene la expectativa de que se logrará tener un segundo superávit, aunque será menor que el del 2017 y cerrará en 181,295 millones de pesos.

Este monto es 3.5 veces menor al presupuesto que se aprobó al costo financiero de la deuda, que es de 647,479 millones de pesos.

“El pago de intereses es irrenunciable, el problema es que se están sacrificando recursos para la inversión. Se habló mucho de la austeridad en este sexenio, pero sólo se vio en la inversión y no en la parte del gasto corriente”, concluyó el experto.

Con Investigación de El Economista

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