Esta noticia de unos policías colombianos subiendo a sus redes sociales unos videos en que emulan el llamado “Kiki Challenge” no puede ser sino chistosa.

Sabemos que hay gente indignada por el asunto y asumimos que es porque un policía podría —¿debería? — multar a un ciudadano cualquiera que en plena vía pública baje del carro y arranque a bailar dejando la puerta abierta. Sí, que los investiguen y los sancionen. Pero tenemos que preguntarnos si existe una sanción para una conducta así dentro de la ley disciplinaria de la fuerza pública: ¿qué norma pudo haber previsto esto? ¿O en qué norma podría estar la sanción? ¿Mal ejemplo? ¿Espectáculos en público? ¿Atentado contra la honra de los policías? ¿Deber de cuidado en el servicio?

En Colombia se vendrá seguramente una discusión al interior de la Policía cuyo resultado saldrá en una noticia más y se olvidará para siempre, mientras estos agentes podrían llevarse a la casa una sanción de por vida. O, quizás, un regaño y ya. Depende, creo, de qué tanta resonancia le demos los demás al caso.

Lo que sí aseguraron fue risas.

Véanlos no más, enfundados en sus verdes chalecos representativos de la autoridad en Colombia, sonriendo a destajo, moviendo los bracitos y los piecitos al son de la canción y la velocidad casi estática del automóvil. Tuvimos acceso, como todo el país, a dos videos, y la verdad que son increíbles. Nunca mejor usada esta palabra: increíbles.

Uno de ellos muestra a un agente, gafa de sol cerrada y reflectiva, mordiéndose el labio de la emoción, mientras sube y baja los brazos (con uno de ellos se coge las huevas), mientras baila al ritmo de la canción Me gusta, me gusta, del cantante de vallenato Silvestre Dangond. Se le ve caminando despacio, acoplado al baile, feliz, aplaudiendo al final en un ataque histérico que manifiesta con un “ja, ja” sonoro.

 

El otro, más famoso, es un gordito cuyo video fue publicado en la página de Facebook “Mi policía y yo”, bajo el atractivo título de “Un sabroso turno”. Cuenta con un millón cuatrocientas mil vistas. El carro avanza un poco más rápido que el otro, mientras el agente, al son de la canción original que inspiró el reto, es decir In My Feelings, de Drake, va feliz (son muy felices haciendo esto los policías), avanzando casi que con dificultad detrás de un carro que va un poco más rápido que él, dando vueltas, haciendo morisquetas a la cámara y finalmente volviéndose.

 

Con información de Excélsior

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