Ni la determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ni la de los padres, están por encima de la decisión y deseos de los niños que deban someterse a tratamientos médicos que vayan contra su etnia o religión, aseguró la responsable del Programa de Bioética y Medicina del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María de Jesús Medina Arellano.

Ante el caso de Clara, la niña chihuahuense con leucemia linfoblástica aguda, cuya familia es Testigo de Jehová, y a quien se le practicó una transfusión de sangre contra los principios religiosos, Medina expresó que el derecho a la salud que argumentó la Corte tuvo que estar acompañado también de la autonomía progresiva de la menor para que tuviera el consentimiento informado a través de sicólogos y médicos que le explicaran sobre su enfermedad y los tratamientos existentes.

“Es importante que la niña comprenda cuáles son las consecuencias de este tratamiento para su salud y las consecuencias para su vida en sociedad en la comunidad en la que pertenece”, consideró.

La especialista refirió que los niños tienen la capacidad para elegir iniciar, seguir o finalizar sus tratamientos médicos, como ocurre en Holanda, Bélgica y Suiza.

“Los niños han tomado decisiones sobre tomar un tratamiento o la suspensión, precisamente para no alargar un padecimiento y evitar la obstinación terapéutica que a veces se puede presentar cuando el profesional de la salud tiene la consigna de preservar la vida a toda costa”, señaló.

Medina Arellano consideró que la medida en que únicamente se puede tomar una decisión médica sin consentimiento del paciente, ocurre cuando se encuentra en una urgencia en la que se deba preservar la vida.

En el caso de Clara, enfatizó, que ella aún estaba en posibilidad de elegir y conocer los tratamientos y recibir asesoría y apoyo sicólogo y médico.

“Lo que aquí es toral para la Suprema Corte de Justicia es que no impere la imposición sobre el análisis que tenga la niña en la decisión sobre su salud”, dijo.

María de Jesús Medina Arellano consideró que el país respeta las visiones éticas, religiosas y éticas de la población, por lo que una decisión de salud no debe estar basada en una imposición ante los criterios de la ciencia.

“La libertad religiosa también está en juego en la decisión de la salud, hay muchas etnias que no tratan los padecimientos con la medicina homeópata, sino con herbolaria, y es un conocimiento de las comunidades que es reconocido por la Ley General de Salud”, expresó.

 

JUEZ AVALA TRANSFUSIÓN PARA NIÑA CON LEUCEMIA; PADRES SON TESTIGOS DE JEHOVÁ

El 13 de julio de 2017, tras valorar los derechos de libertad de creencia y religión con el de la vida, un juez federal amparó a una mujer de la etnia rarámuri perteneciente a los Testigos de Jehová, para que se haga una transfusión sanguínea a su hija de cinco años, afectada por leucemia, siempre y cuando se hayan agotado todos los medios o tratamientos alternativos.

El juez Mauricio Fernández de la Mora explicó que, debido a la falta de madurez de la niña para comprender el alcance del acto médico sobre su salud, se privilegió el derecho a la vida por lo que, en caso de ser necesario, se autorizó realizar los tratamientos necesarios para proteger la vida de la menor incluyendo la transfusión sanguínea.

Durante el proceso se determinó también como discriminatoria e ilegal la tutela que asumió la Subprocuraduría del Menor ante la falta de consentimiento por parte de la quejosa para autorizar la transfusión a su hija.

Incluso, Fernández de la Mora exigió al gobierno de Chihuahua un protocolo para que los doctores, en caso de negativa de los padres para administrar tratamientos a menores, en lugar de acudir a la Subprocuraduría, vayan ante un juez de lo familiar y argumenten el caso, y que sea ese juzgador quien resuelva lo necesario.

Con información de Excélsior

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