Dos momias, enterradas hace más de 600 años, aún hoy podrían resultar peligrosas para quienes se acerquen a ellas.
Y no se trata de una extraña maldición, si no, posiblemente, de un plan mucho más terrenal.
Las “protagonistas” de este caso son dos jóvenes incas, de 9 y 18 años, que vivieron en algún periodo entre los años 1399 y 1475.
Las dos mujeres, halladas en 1976, fueron enterradas en posición fetal en Cerro Esmeralda, en lo que hoy es la ciudad de Iquique en el norte de Chile.
Las momias estaban rodeadas de finas cerámicas, conchas, ornamentos de platay figuras metálicas.
una momiaMuseo regional de IquiqueLa ropa de las momias estaban espolvoreadas con cinabrio.
Debido al lujo de estos artefactos, los arqueólogos creen que la muerte de las dos mujeres pudo ser un Capacocha, un tipo de sacrificio que los incas practicaban para conmemorar eventos históricos en la vida del emperador o en respuesta a catástrofes naturales.
Además, las momias estaban vestidas con elegantes textiles rojos, que hoy, más de 40 años después de su hallazgo, se convirtieron en la clave de un nuevo descubrimiento.
Un mineral muy popular
Un grupo de científicos de la Universidad de Tarapacá, liderados por el antropólogo Bernardo Arriaza, analizó los ropajes de las momias y concluyó que el llamativo pigmento rojo que encontraron en ellos era mayormente cinabrio, un mineral que contiene grandes cantidades de mercurio.
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