Una de las incógnitas del proceso electoral que se iniciará el próximo 8 de septiembre y culminará con los comicios de 1 de julio de 2018 es qué tanto pesarán los candidatos independientes.

La postulación de aspirantes a cargos de elección popular sin respaldo de los partidos políticos irrumpió con fuerza en el escenario electoral hace dos años.

Era la primera vez en muchas décadas que operaba la figura de candidato independiente y generó mucha atención por parte de los medios y una aceptación notable por parte de la ciudadanía.

Si bien sólo 4.8% de los 511 aspirantes sin partido ganó su elección en 2015, los triunfos de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, como gobernador de Nuevo León; de Manuel Clouthier, como diputado federal por Sinaloa; de Pedro Kumamoto, como legislador local por Jalisco, y de Alfonso Martínez Alcázar, como presidente municipal de Morelia, crearon la impresión de que los partidos podrían perder relevancia frente a esta modalidad para ser elegido.

Sin embargo, el éxito de 2015, año en el que sólo seis de los 125 candidatos independientes ganaron, no se reprodujo en los años subsecuentes.

De acuerdo con la información de los institutos electorales, en 2016 se registraron un total de 308 candidatos independientes; 30 de ellos para alguna de las 12 gubernaturas que se disputaron, incluso Puebla registró a siete de ellos. Ninguno de esos 30 candidatos independientes ganó la gubernatura, mientras que únicamente 11 de 278 independientes que buscaron presidencias municipales y regidurías lograron el triunfo.

Un fenómeno similar ocurrió en este año. Se registraron 270 candidatos independientes, pero sólo seis ganaron. Tres de ellos se quedaron con una presidencia municipal y tres en regidurías. El resto no conquistó la voluntad de los electores, ni siquiera Hilario Ramírez Villanueva, Layín, quien ya gobernó dos veces el municipio de San Blas, pero no le alcanzó para ganar la gubernatura de Nayarit.

Aun así, el interés en la figura no ha amainado, pues en 2018 podría darse la primera participación de candidatos sin partido en comicios presidenciales y para senadores, además de lo que hagan en las contiendas por las gubernaturas, diputaciones locales y federales y ayuntamientos.

Hasta el momento, como independientes, los seis que han levantado la mano enfrentan el reto de recabar al menos 850 mil firmas, en al menos 17 entidades del país. Y en ese grupo están Emilio Álvarez Icaza, María de Jesús Patricio Martínez, Armando Ríos Piter, Jaime Rodríguez Calderón, Pedro Ferriz de Cony Gerardo Fernández Noroña.

Pero un fenómeno que se ha visto en estos tres años de elecciones en que han participado los independientes es que, no en todos los casos son ciudadanos totalmente sin partido. Muchos tienen antecedentes como militantes en el PRI, PAN y PRD. Los aspirantes independientes a la Presidencia de la República también reflejan ese fenómeno.

Emilio Álvarez Icaza, María de Jesús Patricio Martínez, candidata del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y Pedro Ferriz de Con no tienen antecedentes en partidos políticos, pero Jaime Rodríguez Calderón, actual gobernador de Nuevo León, fue militante priista hasta 2015, cuando el partido no lo hizo candidato al gobierno del estado y decidió ir como independiente. Y Gerardo Fernández Noroña fue militante del extinto Partido Mexicano Socialista, del PRD y del Partido del Trabajo.

Los candidatos independientes a la Presidencia de la República tienen muchos retos a vencer. Además de las 850 mil firmas en al menos 17 entidades del país, recibirán un máximo de 1.2 millones de pesos para la campaña o menos, porque todos los independientes que se registren se distribuirán una bolsa de 23 millones 400 mil pesos.

Interés existe, pero sin dinero ni estructura territorial, se observa una tarea muy difícil para los independientes y es previsible pensar que quizá no les alcance para ganar la Presidencia de la República, pero sin duda alguna serán decisivos para restarle votos a los candidatos de partido.

BUSCAPIÉS
Se lo adelanté aquí la semana pasada: era previsible que un Donald Trump derrotado en varios frentes buscara fortalecer su posición a expensas de la renegociación del TLCAN.

Pascal Beltrán del Río 

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