Rafael Márquez es algo así como la novia de pueblo: esperó una fortuna y perdió.

Ayer, la OFAC, el brazo armado financiero de Estados Unidos, colocó en la lista negra a uno de los más grandes iconos mexicanos. De pronto, Rafa Márquez, El Capitán mexicano, se convirtió en un lavador de dinero del narco.

Fuente cercanas al futbolista me confirman que Rafael Márquez, el gran crack mexicano, desconocía de los negocios que su administrador había realizado en su nombre, en las inversiones ligadas a Raúl Flores, lavador del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Dicta una máxima del Derecho: Dura lex, sed lex, la ley es dura pero es la ley, y es que Rafael fue extremadamente laxo con los hombres que administraron los millones que cobró en el fútbol europeo, al grado de que hoy el gran atleta es un objetivo del gobierno estadounidense por el lavado de varios millones para grupos criminales que representan un riesgo inminente para el gobierno de Estados Unidos.

Rafa tuvo un gran pecado: se concentró en el futbol y dejó en manos ajenas la administración de una fortuna por la que hoy estará impedido de entrar a Estados Unidos y tiene su carrera al borde de un abismo.

Tal vez exagera mi fuente, pero dicen que Rafael no es bueno para los números, al grado de desconocer las tablas de multiplicar, juran que ha sido una trampa de mala fe, de exceso de confianza…

Ganas millones, eres un héroe en Europa, eres Dios, lo tienes todo, al grado de que “todo” se vuelve imposible…

Y luego, terminas confiando en alguien que tiene miedo de decir su nombre.

Es la pérdida de un ídolo en un país al que le urgen ejemplos.

¿Y si no?

DE COLOFÓN.— Sabían lo que venía, por eso hablaron… ¿Neta un delegado ostenta tanto poder?

Luis Cárdenas 

Compartir

Dejar respuesta