Inseguridad

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En los últimos 10 años el problema de la inseguridad ha sido uno de los retos más importantes para el país. En este periodo es poco el avance logrado: la percepción ciudadana y los datos duros confirman que hay zonas en las que la delincuencia avanza mes con mes.

En la estrategia federal anticrimen el Ejército ha representado un apoyo fundamental, a pesar de que su función no es la de realizar labores de seguridad pública, pero la infiltración de criminales en distintas corporaciones policiacas no ha dejado otra opción más viable por el momento.

Son escasas las policías estatales y municipales —con elementos capacitados, profesionales, bajo constantes exámenes de control y con salarios dignos— que pueden asumir de manera plena el combate a grupos criminales. Otros intentos como la creación de la Gendarmería Nacional, aún no terminan de consolidarse. Mientras, en el Congreso de la Unión, iniciativas como la de Mando Único permanecen estancadas sin acuerdo entre las distintas fracciones para su aprobación.

En este contexto la Comisión Nacional de Gobernadores, anuncia que creará una fuerza policiaca interestatal para colaborar en la lucha contra la delincuencia.

La llamada Fuerza Conago pretende ser una agrupación integrada por elementos de diversas entidades que apoyen en la realización de operativos específicos en los estados. Estará conformada por unos 100 efectivos y su función se fundamentará en los convenios de colaboración interprocuradurías o interpolicías. Realizará tareas “con la periodicidad que requiera cada estado” y serían autoridades de la entidad beneficiada, las que estarían a cargo del operativo asignado. En principio esta fuerza irá a Guerrero con el fin de combatir el robo de automóviles.

Sin embargo, en el combate al crimen la suma de estrategias, en combinación con una adecuada coordinación —estatal en este caso—, puede ser una ruta que logre resultados contra la inseguridad. La fórmula que plantea la Conago es novedosa porque no representa la creación de una corporación con los elevados costos que ello implica, sino la aportación momentánea de un muy reducido grupo de efectivos de otra entidad con un objetivo específico. Los niveles de inseguridad obligan a pensar esquemas diferentes, sean bienvenidos.

Editorial

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