Como México no hay dos

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Una cosa es vivir en un mundo de irrealidad y fantasía, sin entender en qué punto cambia la objetividad y comienza la imaginación; en qué momento se transforma lo tangible o perceptible en ilusorio o ficticio como creer existe el más allá, mundos paralelos o que México es un país maravilloso y estupendo, porque la realidad, aunque no nos guste, es que fingido si lo es, es de apariencias, imposturas, engaños y violaciones donde a nivel mundial lo mejor es que como México no haya dos.

Que bien que a nivel internacional como México no hay dos países iguales, ni tres ni más, porque si así fuera entonces habría cientos de países inseguros, corruptos, subyugados por la impunidad, el crimen organizado y la trapacería de los políticos, convirtiendo al mundo en un planeta hostil y peligroso para todos, donde como en México se asesine a periodistas, se mate a mujeres, se roban combustibles libremente y, los políticos que desvalijan no son castigados por la ley, aunque se condene a uno u otro chivo expiatorio para disimular que se aplica la ley, como podría ser con Germán Tenorio quien robo astronómicamente en los SSO, no obstante, dado que afortunadamente como México no hay dos y solo se suman otros cinco o seis países más que son parecidos en peligrosidad, inseguridad e impunidad, el mundo no es tan difícil.

En México cualquiera puede robar una casa habitación, a las personas en la calle o cualquier negocio, incluso saquear arcas oficiales o institucionales sin que haya castigo. En México se puede cometer cualquier crimen o delito amparándose en multitudes que argumenten tener un respaldo político, como la CTM, los profes de la Gestapo 22, líderes de la UABJO y otras organizaciones que secuestran, saquean, despojan o bloquean, haciéndolo en total ilegalidad e impunidad y confianza porque saben que no habrá ninguna consecuencia. Es tan fácil para un anormal del CRENO desvalijar casetas de autopistas o asaltar camiones repartidores, que para ellos ya es una tradición, algo normal, porque han perdido el sentido de donde comienza la realidad y donde su fantasía, de hasta dónde llega la honestidad y el respeto y donde comienza el delito. Para un normalista o líder venal, no hay diferencia entre crimen y honradez, porque al disfrazar sus acciones con el argumento de lucha social o reivindicación popular, suponen tienen derecho de violar las leyes, por eso y más qué bueno que como México no haya dos, solo uno plagado de impunidad, inseguridad y corrupción.

Opinión de Carlos R. Aguilar Jiménez

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